HITSUZEN







Volumen 13 - Capítulo 69

Buen año















Otsu se calzó las getas, se levantó de la cama y giró alrededor de sí misma para comprobar en el espejo el resultado final. Sonrió complacida.

Con pasos apresurados caminó por los corredores desiertos de la escuela. Después de todos estos años ya se había acostumbrado a ser la primera alumna en llegar a Amaterasu, ya que venía acompañando a su madre y su tía. Sin embargo eso no significaba que le gustara la situación; su deseo siempre fue venir con los demás en el barco o al menos unirse a ellos en el cortejo de vuelta a la escuela... Pero Setsuna insistía en que la hime estuviera a su lado en la ceremonia de apertura del año escolar.

Ya alcanzando el sendero que daba al puerto, Otsu cerró momentáneamente los ojos y dejó que la fragancia de los cerezos en flor llenase sus sentidos. A diferencia de los años anteriores, ese perfume no le trajo la angustia de siempre. No era tan fuerte la sensación de sentirse tan desigual con los demás compañeros.

Por primera vez desde su primer año allí, Otsu se sentía feliz y ansiosa por el comienzo del año escolar. Tantas cosas habían ocurrido el año pasado, tal vez muchas más cosas buenas podrían ocurrir en los próximos meses. No sabía explicarlo pero vislumbraba una pequeña salida en la cárcel en la que se había convertido su vida. Parecía haber una forma de escapar de todo esto, de poder ser ella misma en medio de las exigencias que pesaban sobre ella.

Cuando llegó por fin al puerto vio que todos los profesores ya estaban allí. Disminuyó la velocidad, pues no era de buen tono acercarse a Setsuna jadeando —sabía por las muchas experiencias previas lo rígida que era Myrai-no-kami—. La directora le dirigió una rápida mirada a su hija al notar que Otsu estaba por fin a su lado pero nada dijo. La joven lo interpretó como una aprobación y discretamente suspiró aliviada.

Poco a poco el barco se fue acercando y la hime sintió una inexplicable ansiedad creciendo a la altura del estómago. Cuando los alumnos empezaron a desembarcar vislumbró a Carrot-chan saludándola con entusiasmo al lado de Yamamoto Kitsune.

Desde el terremoto de Asahikawa la Raposa estuvo sorprendentemente civilizada con ella. El haber ayudado a Touya parecía haber hecho que la otra la respetase un poco, lo que sin duda era muy bueno. Al fin y al cabo Touya quería a su prima como a una hermana y Otsu no pretendía que se separaran por su culpa.

Tal vez, en un futuro no muy lejano, Kitsune podría aceptarla completamente y, sino como una amiga, podría verla al menos como una persona digna de su aprecio.

Otsu sonrió en su interior, preguntándose si no sería pedir demasiado. Tal vez las esperanzas de Rika estuvieran empezando a invadirla también. Podía hasta prever la felicidad de la pelirrojita revelándose en sus pensamientos.

Pero toda reflexión sobre Yamamoto Kitsune desapareció de sus pensamientos cuando vislumbró la figura de Touya comenzando a descender del barco, al lado de Mihara Haruhiro y Kou Tooru, que iba tomado de la mano con la joven Akiba.

La sonrisa volvió a aflorar a los labios rosados de la hime y se dio cuenta de que Touya también la buscaba con la mirada entre los alumnos hasta que la encontró.

Los dos sonrieron al mismo tiempo y él hizo una pequeña inclinación de cabeza, casi imperceptible para cualquiera que no estuviera prestando atención.

No necesitaba más que eso, ni siquiera su poder de vidente, para estar segura de que este iba a ser un buen año...



Glosario
Geta - Sandalia típicamente japonesa usada generalmente con kimonos más formales.