HITSUZEN







Volumen 12 - Capítulo 61

Reencuentro










Touya se detuvo junto a una de las columnas, que estaba medio escondida entre las sombras, y se pasó una mano por el pelo, desordenándoselo sin querer. ¿Dónde podría estar ella? Ya se había recorrido casi todo el salón buscando a Otsu y nada. ¿Cómo...

Konbanwa, Touya-kun —sonó una voz alegre tras él.

Éste se volteó y se deparó con Rika, que ostentaba una sonrisa de oreja a oreja.

Konbanwa, Rika-chan —la saludó—. Anō... ¿Por casualidad no viste a...

—... Otsu-chan? —preguntó ella riendo.

Él suspiró y meneó la cabeza.

—Rika, ¿te importaría hablar más bajo?

—Ay... sumimasen —se disculpó, ruborizándose levemente—. Disculpa, Touya, estaba tan entusiasmada que me olvidé... Eh... Bueno, quería felicitarte por haber tomado finalmente una actitud. Estoy muy feliz por ustedes.

Touya se contuvo para no voltear los ojos. “¿Haber tomado finalmente una actitud?”. ¿Qué deseaba Rika que hubiese hecho? ¿Abalanzarse sobre Otsu en la primera cita?

—Gracias —fue todo lo que pudo murmurar—. Pero entonces tú...

—¿Aquel de allí con Kitty-chan no es Haruhiro? —lo interrumpió ella estrechando los ojos, sin prestar demasiada atención a su acompañante.

Touya se volteó y percibió que su prima y su amigo acababan de entrar por una de las puertas que conducían a los jardines. Una media sonrisa afloró a sus labios. ¿Por qué irían los dos juntos a un jardín oscuro? ¿Haruhiro habría dejado finalmente de engañarse a sí mismo?

—Kitsune está haciendo de niñera de Haru esta noche —respondió—. Para impedir que él se aburra y termine tramando algo.

La pelirrojita bufó.

—¿Y mi Kitty-chan tiene cara de qué para hacer de atracción de circo para Haru? —cruzó los brazos—. ¡Sinceramente!

Rika se dirigió intempestivamente hasta donde estaban los dos amigos, sin darle tiempo a Touya de impedírselo. Éste cerró por un segundo los ojos y se masajeó la frente. Aquello era culpa de Haru. Debería dejar que su amigo solucionara las cosas solo... Pero de una forma u otra eso afectaba a su prima, entonces era su deber...

—¿Te encuentras bien?

Cuál era exactamente su deber, lo olvidó en el momento en que escuchó su voz. Volteándose rápidamente se encontró con Otsu, que lo miraba preocupada.

—No es nada —respondió.

Ella dejó que una sonrisa tierna se apoderara de sus labios al percibir que el semblante de Touya estaba más ligero desde la última vez que se vieron. Touya parecía no haberse recuperado por completo, pues todavía había vestigios de cansancio en su rostro, pero se veía infinitamente mejor, lo que tranquilizó el corazón de la hime.

—Me alegro de que estés bien —dijo sin apartar sus ojos carmín de él.

—Somos dos —respondió—. Entonces... —suspiró—. ¿Le contaste a Rika...

—No es que le haya contado... —comenzó ella—. Medio que adivinó y no tuve cómo negarlo... Pero ella prometió mantenerlo en secreto. La verdad es que creo que Carrot-chan se dio cuenta de las cosas antes que tú y yo.

—Suele hacerlo mucho —replicó Touya y volvió nuevamente su atención a Rika, que ahora parecía discutir con Haru y Kitsune en una esquina del salón—. Aunque no siempre acierta en sus conjeturas. Casi tuvo un síncope allá en casa cuando fue a llevar mi abrigo. Kitsune se quedó con nosotros todo el tiempo y Rika tuvo que estar controlándose para no decir nada comprometedor. Creo que nunca había visto a una persona sudar tanto en su vida...

Otsu se llevó una mano a la mejilla y soltó una carcajada divertida y espontánea.

—Eso es debido a la novedad. Ella debía de estar muriéndose por contártelo. Después se calmará un poco —haciendo una pequeña pausa, la hime dejó que su semblante se volviera un poco más serio—. Y hablando de tu prima, acabamos de vernos en los jardines.

Él suspiró.

—Por favor, dime que no comenzó a discutir contigo de nuevo. ¿Haru no hizo nada?

—Mihara-san no estaba con ella —hizo una señal con la cabeza al percibir que Touya quería decir algo, indicándole que todavía no había terminado—: En realidad Kitsune vino a darme las gracias... por la consideración que tuve contigo cuando regresamos de Asahikawa.

Esta vez Touya fue tomado por sorpresa.

—¿Kitsune? ¿Darte las gracias? ¿Qué le dio Haru de beber? Eso es tan increíble como que el sol brille de color azul —sacudió la cabeza—. Kitsune es una de las personas más orgullosas que he visto en mi vida. Tú más que nadie lo debes de saber.

—Lo sé —admitió la hime, permitiéndose sonreír nuevamente—. No sé explicar qué le pasó por la cabeza a Kitsune-san, pero debe de haber tenido sus razones y creo que mucho se debe al cariño que te tiene, Touya-kun.

Él asintió y le ofreció un brazo.

—Salgamos de aquí. Tenemos un cielo sin nubes hoy... y una bella noche estrellada.

No sin antes mirar a su alrededor para ver si su madre o su tía estaban cerca, Otsu asintió al ver que ambas estaban demasiado ocupadas charlando con algunos invitados.

Siendo así los dos se fueron en dirección a las escaleras de acceso a los jardines, la hime caminando adelante y Yamamoto un poco detrás. Con suerte encontrarían un sitio donde podrían tener el momento de privacidad que anhelaban.