HITSUZEN







Volumen 09 - Capítulo 48

"Think of me"








Parada frente al mar, Shizu pensaba en la plática que había tenido hacía poco con Sayo sobre su noviazgo. A veces se preguntaba también cómo sus sentimientos por Tooru crecían tan rápidamente, principalmente si consideraba que lo conocía poco. Hasta el día en que él fue a los bastidores de la obra para invitarla a salir, Shizu no sabía nada de él.

Una pequeña sonrisa apareció en sus labios al pensar que esas dudas eran bobas. Se sentía bien a su lado y sabía que conocería más sobre Kou con el tiempo. Estaban juntos hacía tan sólo unos meses y todavía había mucho tiempo para conocerse.

Shizu miró hacia el camino y vio a Tooru acercarse. Sintió un frío en el estómago, algo que estaba segura no era el viento que soplaba sobre ella. Kou vestía un conjunto negro que mostraba un poco la blusa blanca que tenía debajo y ella no pudo dejar de pensar en lo atractivo que estaba. Le encantaba esa forma suya de vestirse, pretendidamente casual.

Él sonrió al ver a su novia. Parecía extraordinariamente linda, parada cerca de la playa que circundaba la isla. El cabello largo y negro ondeaba al son del viento otoñal. Vestía unos vaqueros, una blusa roja y una chaqueta fina y negra que acentuaba la belleza de las curvas de su cuerpo. Al verla allí parada, tan preciosa e inocente, Kou supo una vez más que había acertado al decidir ir tras Shizu en la noche del Tanabata.

Konnichiwa, Shizu-san. Estás verdaderamente deslumbrante hoy —dijo él, ampliando la sonrisa.

La respuesta fue sentir las manos de ella recorriendo su cuello y sus labios buscando los suyos. Los dos intercambiaron besos más profundos, aprovechando que en ese momento no había miradas curiosas ni personas cerca. Tooru no tardó en llevar las manos hasta la cintura de Shizu y acercar más sus cuerpos. Una sonrisa discreta apareció en sus labios al sentir las manos de ella enredarse en su pelo.

Intercambiaron unas caricias más antes de separarse. Tooru miró a su novia, observando con satisfacción la manera enternecida como ella lo miraba.

—Parece que quedaste feliz de verme —dijo en broma.

—Mucho —dijo ella sin pensar en esconder lo que sentía. Estaba feliz y quería que Tooru supiera que él era la razón de ello.

—Quiero que sepas que el sentimiento es recíproco, Shizu-san —dijo él, tomando su mano

Fueron hasta la arena, caminando tranquilamente hasta una parte más apartada. Querían que ese momento fuera sólo suyo. Tooru prestó atención a si Shizu diría algo de sentarse en la arena y ensuciarse un poco y sonrió al verla ya acomodándose, por lo que se sentó a su lado.

Por unos minutos los dos permanecieron en silencio, contemplando los diversos matices rojizos que se delineaban en el cielo crepuscular. El joven Kou sabía lo mucho que ella apreciaba la belleza de ese momento en que el día y la noche se encontraban en un beso cálido.

Después de un rato decidió que era el momento de volver a disfrutar también de la presencia mutua, especialmente considerando la privacidad que poseían en ese rincón apartado de la playa. Se acercó más a su novia, volteó delicadamente su rostro en dirección a él para enseguida besarla nuevamente.

Poco después Tooru soltó la mano de Shizu y la posó en su cintura. Con la punta del pulgar apartó lentamente el borde de la blusa hacia arriba y colocó de a poco la mano entera bajo la tela para acariciarle ligeramente el vientre. Sin sentir ninguna resistencia departe de ella, él continuó el movimiento, apreciando la sensación de la piel suave y cálida bajo sus dedos.

Apartó sus labios de los de ella y besó su cuello. Sintió que Shizu se estremecía ante ese gesto y sonrió al notarlo. Se apartó un poco y le susurró al oído:

—Cuando me lo permitas, Shizu-chan, quiero tenerte por completo.

La frase de Tooru tuvo reacción en todo el cuerpo de Shizu. Ella se estremeció al oírlo y se sintió hormiguear toda. Era algo nuevo que despertaba la atención también de su mente.

En pocos segundos Shizu se encontró pensando en la relación y en cómo la misma estaba transcurriendo, cuánto le gustaba Tooru, cuánto se estremeció al contacto de sus dedos en su piel, y principalmente se vio pensando sobre querer lo mismo que su novio acababa de decirle al oído.

Sintió las mejillas quemarle más, sin saber qué responder. Se mordió los labios, no sólo de nerviosismo, sino procurando cómo decir que, cuando estuviese preparada, él lo sabría.

—No necesitas decirme nada —respondió Tooru, aún al oído de Shizu, cuando notó su turbación detrás de su silencio—. Cuando sea el momento adecuado sabrás qué decirme... Y yo estaré esperando hasta que me lo digas.

Como si él le hubiese leído el pensamiento, ella lo miró con una leve sonrisa en los labios. Colocó la mano sobre la mejilla de Tooru y lo hizo acercarse lentamente, en busca de sus labios. Quería transmitirle cuánto le gustó lo que oyó.

Una sensación de contento creció en el pecho del muchacho al ver cómo ella le retribuía las palabras a través de gestos íntimos y calurosos. Shizu sería suya algún día... tal vez no muy lejos. Kou Tooru nunca estuvo tan seguro de ese hecho como esa tarde finalizada, las estrellas ya despuntando sobre el cielo.



Extra

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