HITSUZEN







Volumen 09 - Capítulo 46

Encore









Por fin había llegado el día del Encore y Aiko caminaba de un lado a otro, nerviosa. Miyu, que todavía no estaba acostumbrada a la personalidad de la baterista, miraba la escena intrigada, esperando a ver si aparecía un agujero en el suelo. Yuri y Ashitaka, ya acostumbrados a ello, se encontraban sentados conversando mientras el chaval pulseaba su bajo.

Las bandas estaban todas en un espacio separado al lado del escenario para que pudieran concentrarse y no ser molestados por fanáticos antes de la actuación. Ninguna de ellas tenía derecho a más o menos espacio o a un camerino aparte.

El grupo considerado el mejor de Amaterasu, Maggots, estaba un poco separado del resto y aún así alguien vuelta y media iba a decirles algo. Ellos no estaban aparte por arrogancia, como algunos decían, sino con el fin de concentrarse para el escenario. Ser considerados los mejores les daba a ellos también la responsabilidad de hacer una presentación al mismo nivel.

—Todavía falta media hora para que la primera banda suba a tocar y somos la quinta. Trata de sentarte y parar un poco —Yuri trató de contener a su amiga.

—No puedo. Creo que le echaron una maldición a mi trasero, que me hormiguea cuando me siento —respondió Aiko—. Si continúo así voy a tocar en el escenario de pie...

—Tengo aquí algunas pociones y pomadas. Si quieres te puedo ayudar a ponértelas —dijo Miyu, ya abriendo el bolso y sacando una bolsita.

Los hermanos Meisaku se miraron atónitos, y cuando Yuri iba a soltar la carcajada sintió la mano de Ashitaka tapándole la boca.

—Sin escándalos. No queremos llamar la atención.

Si el joven bajista fue rápido con su hermana, no estaba lo suficientemente cerca de Zaimoku como para hacer lo mismo.

—¡¿Ehhh?! ¿Estás loca? —Aiko miró a la otra, tratando de entender lo que ella estaba pensando—. Es sólo una forma de hablar. ¡Ni pienses en poner tus manos en mi colita!

La discusión se detuvo al ver que la primera banda fue llamada para subir y arreglar sus instrumentos. La tensión en el aire era palpable y casi todos se sentaron. El momento estaba llegando y lo mejor era calmarse y concentrarse. Eso era lo que todos estaban haciendo menos la baterista de Nekomata. Aiko continuaba de pie, caminando de un lado a otro.

Aquella escena ya estaba comenzando a irritar a los alumnos que estaban cerca de ellos. La ansiedad de la muchacha estaba contagiándolos y no iba a demorar mucho hasta que alguien se levantara a protestar. Ashitaka le dio un codazo a su hermana y le señaló las miradas de reproche que le dirigían a la otra.

—Siéntate, Aiko; están a punto de matarte —dijo Yuri.

—¿Por qué? Estoy callada y quieta en mi rincón. Si te fijas bien estoy en el mismo rincón; aquí las dos paredes se encuentran —gesticuló, mostrándole las paredes y su punto de vista a su amiga, la cual inclinó la cabeza sobre el hombro de su hermano.

Siguiendo los consejos de su amiga, Aiko se sentó pero comenzó a balancear la pierna, todavía ansiosa. Si la pierna paraba, sus manos comenzaban a tamborilear sobre algo. La segunda banda estaba subiendo para presentarse, lo que la dejaba todavía más inquieta.

—Siento que no demorará mucho hasta que Utada te venga a calmar a la fuerza —dijo Ashitaka, señalando al aludido con la nariz.

—Él no me brinda buena energía; siento que tiene dos caras —analizó Miyu.

—Por favor, Miyu. Si él tuviera dos caras con seguridad no usaría ésa —Aiko se sentó junto a ella—. Me voy a sentar al lado tuyo para tratar de quedarme tranquila como tú.

El silencio volvió a reinar en el lugar. Cada alumno intentaba a su manera concentrarse y encontrar su paciencia para esperar a ser llamado en el escenario.


********************


Noviembre comenzaba a traer un poco de frío consigo. Exactamente por eso Otsu vestía un suéter azul no muy grueso por encima de su blusa blanca. Una falda suelta en tono crema y unos zapatos “de muñeca” completaban el conjunto. El pelo, que usualmente lo llevaba suelto o con peinados más formales debido a su posición, estaba recogido en dos pequeños rodetes a ambos lados de la cabeza, dejando que algunos rizos se soltasen como pequeños resortes hasta la altura de los hombros.

En el escenario, una de las bandas de la escuela ya se estaba preparando para el show. Concentrados, los chicos apenas notaban la profusión de chicas que los saludaban, fanáticas por migajas de atención. La hime no comprendía tal desesperación por parte de algunas, tampoco la osadía exagerada de otras en la manera de vestirse. Rika acostumbraba a decir que Otsu debería mostrarse más, pero ella sabía que nunca tendría el coraje de usar las minifaldas o los tops cortos que veía en algunas chicas a pesar del frío.

Aún inmersa en sus conjeturas, alguien le abrazó el brazo derecho. Volteó la cabeza para ese lado y vio la sonrisa de Rika-chan saludándola. Sonrió en retribución.

—¡Otsu-chan! —dijo, animada como siempre—. ¡Qué bonita que estás! Con ese pelo hasta pareces un personaje de manga.

La hime sintió las mejillas enrojecerle un poco pero no lo suficiente como para que su amiga lo notara.

—Quise probar algo diferente —balbuceó.

Rika asintió. Los primeros acordes de la música comenzaban a sonar en el ambiente y las dos volvieron su atención al escenario.


**************


Los integrantes del grupo Nekomata estaban en el escenario agradeciendo al público bajo una saraviada de aplausos y gritos. Ellos sólo podían quedarse allí unos segundos más, pero era suficiente para que valiera la pena todo el esfuerzo que hicieron componiendo y ensayando el tema tocado.

Aiko sonrió y se acordó del fundador de la banda, el bajista anterior a Ashitaka. «Cuando compongas una canción y veas en las caras del público que les gustó lo que oyeron, vas a estar segura de que valió la pena».

Los cuatro integrantes salieron del escenario para dejar prepararse a la siguiente para la presentación, todos felices por la suya propia. Volvieron a sentarse en el mismo lugar donde estaban antes y la baterista del grupo, ahora nerviosa con el resultado final, continuó de pie y dando vueltas, para desesperación de sus amigos.

—Ya sé, pero ahora no tengo forma de quedarme quieta y sentadita. Voy a caminar un poco para que no digan nada —Aiko se volteó al terminar de hablar.

Apenas se dio cuenta de que estaba caminando de vuelta al escenario. En ese momento Maggots comenzaría a tocar; Aiko no resistió la tentación y se sentó en la lateral del escenario.

Ella hasta podría tener una rivalidad saludable entre las bandas, pero no aceptaba que hablasen mal de los senpais. Como músicos ella los admiraba, y mucho. A Aiko le gustaba mirar las manos de Koji-senpai y la forma como él dominaba la batería.

Sólo se dio cuenta de que la presentación de ellos había terminado cuando oyó los gritos pidiendo bis. Con una pequeña sonrisa en los labios, tuvo que admitirlo: fueron maravillosos.

Saltándose las reglas, los varones tocaron un poco más, para delirio del público, que ya podía cantar una canción que hasta minutos antes era inédita.

—Pobrecito del que viene ahora... O se desempeña muy bien o la queda definitivamente... —habló Aiko para sus adentros.

—Espero que les vaya bien —dijo una voz masculina sobre ella—. Estuvieron muy bien, Zaimoku —Koji le extendió la mano a Aiko, que todavía estaba sentada en el suelo.

—Me pillaste in fraganti, ¿eh? —le estrechó la mano al senpai y se despidió enseguida.

La baterista volvió a sentarse al lado de su banda para esperar el resultado final; faltaba poco. Después de haber visto la actuación de los senpais, que ella concordaba en que había sido perfecta, Aiko estaría muy feliz con el segundo lugar, perdiendo solamente frente a ellos.


*****************


Sayuri miró los dos sobres que Haruhiro acababa de entregarle, curiosa.

—¿Estás hablando en serio? —preguntó, mirándolo con sus ojos lilas.

Haru asintió.

—Estoy tan sorprendido como tú, Sayuri... pero fue así mismo. El resultado del público y los votos de los jueces salieron distintos. El margen de diferencia en la parte del público fue mínimo, pero suficiente para crear esta situación.

Well... aunque sigue siendo totalmente inesperado, no deja de ser interesante —se acomodó los anteojos antes de volverse hacia el escenario—. El show debe continuar.

La locutora de radio fue recibida con una ovación cuando se adentró en el tablado, en medio de los efectos de luz y humo de hielo seco, con los sobres con los resultados del Encore en las manos.

El resto de la noche sería para siempre un borrón en la mente de Goseki Miyu. Se acordaría sólo de haberse acercado a Haruhiro mientras la voz de Sayuri anunciaba que, por primera vez en la historia del Festival de Cultura, hubo un empate técnico, pues mientras el jurado técnico eligió a los chicos de Maggots, en la votación del público...

Ganó Nekomata.

Después de eso ella agarró al chaval del cuello, saltando como loca, mientras Aiko, la cual pasó la noche caminando de un lado a otro, se quedó sencillamente paralizada, teniendo que ser arrastrada por los hermanos Meisaku hasta el escenario.

Frente a ese resultado, aquella noche inolvidable de comienzos de noviembre, para delirio del público que los miraba, Nekomata y Maggots tocaron juntos por primera y única vez, celebrando el final de un nuevo festival.


Extra (by Jujubs-chan)
Encore - Vencedores