HITSUZEN






Volumen 09 - Capítulo 45

Haciendo las paces










—¡Veinte minutos para comenzar la presentación!

Touya suspiró ligeramente y observó la correría a su alrededor. Durante los próximos dos días él apenas tendría tiempo para respirar, ocupado entre las reuniones del club de teatro y las presentaciones. El Festival de Cultura para él, mucho más que cualquier otro de los eventos escolares, era verdaderamente agotador.

Ya estaba listo para su primera aparición en el escenario, todo vestido de negro, la cara pintada de blanco, perfectamente disfrazado de mimo. En aquella primera presentación, en la gran apertura de las festividades, habría varios esquetchs contando la evolución del mundo de las artes, desde las historias alrededor del fuego hasta los grandes musicales. Iba a ser un bello espectáculo.

Un grupo de bailarinas con largas túnicas de colores pasó frente a él en fila india. Más adelante, otro grupo del club de danza probaba la resistencia de los corpiños que formaban parte del vestuario de cortesanas. Las coristas calentaban la voz un poco a la derecha, solfeando alguna extraña melodía. El personal de los efectos e iluminación corría de aquí para allá, haciendo las últimas correcciones... Y en algún lugar en medio de ese caos Haruhiro debía de estar arrancándose los pelos ya que, considerando que el presidente del Consejo se estaba vistiendo en un camerino para tocar esa noche, le quedó al vicepresidente estar al pendiente para solucionar cualquier problema.

—¡Touya-kun! ¡Qué bueno que te encuentro aquí!

El aludido se volteó y reconoció el semblante sonriente de Rika, que pasaba ahora por entre un grupo de flautistas de la pequeña orquesta del club de música. Se paró frente a él respirando pesadamente.

—¿Y entonces, listo para salir al escenario? —el poco aliento que pudo reunir rápidamente se fue mientras le brindaba información—. Otsu-chan está haciendo calentamiento allá adelante y KittyKitty acaba de llegar al camerino para cambiarse. Yo voy a ayudarla. Sabías que...

Mientras la pelirrojita se perdía en su discurso, Touya se vio desviando la mirada hacia el sitio donde Rika señaló al mencionar a la hime. Desde el día en que él y Kitsune discutieron, Touya se encontró varias veces con Myrai Otsu y a cada plática se sentía más a gusto en presencia de la joven. Esa sensación estaba comenzando a dejarlo confuso a veces, aunque no sabía explicar exactamente por qué.

—Pero estamos estorbando el tránsito aquí. ¡Vamos a buscar a KittyKitty! —exclamó Rika antes de agarrarlo de la muñeca y comenzar a arrastrarlo en medio de la gente que todavía caminaba por allí.

Touya fue violentamente arrancado de sus pensamientos con el gesto de Rika y meneó la cabeza, tratando de disuadirla de esa idea. Después de todo ella le había dicho que Kitsune se estaba cambiando y, aunque fuesen primos y hubiesen convivido juntos prácticamente la vida entera como hermanos, no creía que fuera de buen grado irrumpir en el camerino de la joven mientras ella se estaba arreglando.

—Rika-chan, yo no...

—¡Llegamos! —lo soltó y golpeó la puerta—. ¡Kitty-chan, estamos entrando!

—Rika, realmente no creo que... —Touya la vio abrir la puerta y al segundo siguiente fue arrastrado adentro—. Olvídalo...

Kitsune estaba sentada frente a un espejo pequeño, vestida con unos leotardos negros y la falda casi transparente que todas las bailarinas usaban por debajo de la ropa. Él suspiró aliviado. Por lo menos ella estaba vestida... Rika a veces era un tanto inconveniente sin darse cuenta... ¿Qué habría sucedido si Kitsune se estuviera vistiendo cuando ellos entraron?

En ese momento se percató de que Kitsune alzaba la cabeza al oír su llegada y los miraba inexpresiva. Sintió una ligera punzada de culpa en el estómago. Desde la última discusión él no había buscado más a su prima. No debía de estar muy contenta...

Konbanwa, Kitsune-chan —la saludó con suavidad.

Ella no dijo nada, sólo asintió con la cabeza mientras Rika murmuraba algo, caminando de un lado a otro en el camerino.

Shimatta, me olvidé del gel. ¡Ya vuelvo! Touya, quédate haciéndole compañía a tu prima mientras yo vuelvo, ¿sí?

No le dio tiempo de responder y él meneó la cabeza al descubrir lo que estaba sucediendo. Rika probablemente había notado la falta de comunicación entre los primos y decidido poner remedio a aquello haciéndolos quedarse a solas.

—Podría haber sido más discreta.

Él sonrió al oír la afirmación de la muchacha. No necesitaba mucho más que eso para comprender que Kitsune había entendido lo que Rika estaba tratando de hacer. Los dos entonces se quedaron en silencio; ella se giró en dirección al espejo y comenzó a maquillarse mientras él se apoyaba contra la pared en una posición relajada y volvía a perderse en sus propios pensamientos.

—Touya —la voz suave de Kitsune lo hizo fijar los ojos en ella—. Sumimasen.

El chaval la miró con cierta sorpresa. No recordaba haber visto a Kitsune disculparse por algo antes; al menos no por algo serio. Admitir que estaba equivocada era algo que difícilmente hacía. El que acabara de disculparse con él sólo demostraba lo importante que era Touya para ella...

Y ella también era importante para él. Desde niños Kitsune siempre fue su compañía más frecuente, una amiga y fiel compañera. Ella fue la única persona con quien él se desahogó sobre la ausencia de su padre, la única con quien compartió todos sus pensamientos y planes. Hasta entonces ella jamás lo cuestionó; siempre estuvo de su lado.

Él también le debía una disculpa a su prima.

Kochi koso suman —fue su respuesta—. Siento mucho no haber hablado contigo antes sobre Myrai-san. Yo sólo... —se encogió de hombros, buscando las palabras para explicarle—. Ella es una persona extremadamente solitaria, Kitsune, y no el cuco que cualquiera se imaginaría que es a causa de su posición.

—Lo sé —dijo ella—. No necesitas darme explicaciones, Touya... pero gracias.

Él sonrió ligeramente y meneó la cabeza.

—Dejaré que termines de arreglarte. Buena suerte con la presentación.

Kitsune también sonrió, sus ojos más gentiles de lo que estuvieron las últimas semanas.

—Buena suerte para ti también, Touya. Estaré viéndote desde los bastidores.

Touya asintió y sin dejar de sonreír abandonó el camerino.


Extra
Kitty - Festival de Cultura