HITSUZEN







Volumen 08 - Capítulo 42

Prepárate










Mientras esperaba a su hermano, Shizu pensaba cuál sería su reacción cuando le expusiese su idea. Se preparaba mentalmente para los “elogios” que Hoitiro probablemente le diría. Con una media sonrisa en los labios, se acordó que allí en la escuela era más fácil lidiar con su hermanito. Él se tornaba más ofensivo pero Shizu no necesitaba disfrazar las palabras para no herir a sus padres. No recordaba cuándo Hoitiro había comenzado a ser tan irritante, pero a los trancos y barrancos estaba consiguiendo seguir los años en la escuela.

—¿Para qué me llamaste?

La voz seca del chico le hizo voltearse, ya preparada para ver la expresión de enemistad de Hoitiro.

—Antes de que empieces a hablar, te aviso que es sobre el recado de nuestro padre —hizo una pausa, viendo que al menos eso él respetaba.

Kissaburo les había pedido a los dos que fueran a casa el próximo fin de semana, pero que entraran a escondidas, pues quería hacerle una fiesta sorpresa a Yassu en su cumpleaños.

—Sé que otōsan te mandó una carta separada diciéndote lo mismo que me escribió a mí. Lo que quería proponerte era que, por lo menos en el cumpleaños, tratemos de no pincharnos mutuamente —dijo Shizu con calma.

El chaval pareció considerarlo. Era verdad que al menos esta vez su padre había acertado y hablado directamente con él, sin mandarle recados por Shizu. Asintió con la cabeza, como si estuviera haciéndole un favor al estar aceptando la propuesta. La joven estrechó los ojos al verlo, pero como era una de las raras veces que él aceptaba algo suyo, asintió.

—Entonces está hecho. Tenemos que ir directamente a casa y ayudar a preparar el resto de la cena para nuestra madre. Mejor aún, yo hago eso mientras tú cuelgas los globos en la casa.

La frase de Shizu hizo al chaval cambiar la expresión drásticamente. Lo que antes parecía una facción de superioridad ahora era rencor.

—¡Es MI madre, no tuya! —el tono de voz de Hoitiro era de amenaza y se acercó a ella.

—¿Todo en orden, Shizu-san?

Rylan estaba pasando por allí y al ver a Hoitiro avanzar como si le fuera a hacer algo a Shizu, no pudo no interferir. Ésta miró al hermano de su amiga y pensó cómo la relación de ellos difería de la suya con su hermano.

—Sí, Rylan-san. Sólo es una plática amigable entre hermanos.

—O sea, que no es te tu incumbencia —dijo Hoitiro, mirando de soslayo a Rylan.

El inglés fue a responder pero vio en el rostro de Shizu una petición silenciosa para que la dejase a ella encargarse del tema. Ryl ya había oído a Hilde comentar sobre la relación de los hermanos Akiba, pero aún así se sorprendió de ver que allí sólo había animosidad.

—Agradece que mi hermana quiere mucho a la tuya —le dijo Ryl a Hoitiro y después se dirigió a Shizu—. Buena suerte.

Shizu esperó a que su amigo se alejara y se volvió hacia su hermano.

—¿Sabes de la paliza que te acabaste de escapar? ¿Ya has visto a Rylan-san luchar?

—¿Quién le manda meterse en asuntos ajenos? —respondió él, suspirando levemente porque no le hubieron pegado.

—Si pudieras ser al menos educado no llamarías tanto la atención de quien pasa —su tono de voz ya iba en aumento.

—Si dejaras te tratar de robarte a mi madre y salieras de mi vida, yo sería siempre educado —respondió Hoitiro.

Su mirada fue de rabia y resentimiento. Shizu se preguntó adónde fue a parar aquella propuesta de tregua de la que hacía poco hablaban civilizadamente. De dónde sacó la idea de que podría encontrarse con Hoitiro y no oír ofensas, no lo sabía, pero estaba quedando harta de que él la culpara de algo que ni siquiera sabía.

—Yassu me cría como su hija, me llama de hija y principalmente ME ama como su hija. Si no me quieres como hermana, el problema es tuyo.

Hoitiro abrió la boca para responder pero la cerró enseguida, mientras analizaba lo que era mejor hacer. Vio a Kou Tooru acercarse. Sabía de la relación de éste con su hermana mayor.

—Suerte para ti que tu novio está llegando y no tengo paciencia para oír a todos tus caballeros hoy.

Shizu miró para atrás y vio a Tooru caminar rápidamente hacia ella. Él analizó las facciones de su novia con atención. Por el tiempo de convivencia que tenía con ella, creía que ya sabía interpretar bien los matices de su comportamiento. Definitivamente ella no estaba contenta, lo que de cierta forma era comprensible. Shizu le había mencionado vagamente que su relación con su hermano no era de las mejores y, por la forma como ella prácticamente le gritó al chico las pocas palabras que él pudo entreoír, no le fue difícil deducir lo que había sucedido.

—¿Cuál es el problema? —preguntó en tono tranquilizador.

—Definitivamente hoy no es mi día. No sé por qué acepté encontrarme contigo... Patética —la voz de Hoitiro era de desprecio.

Ella no podía creer lo que acababa de oír. Hoitiro la había humillado enfrente de Tooru.

—Perdón, Tooru-kun, pero... —Shizu se dirigió a su hermano—. Chiquillo maleducado, tu problema es no respetar a nadie y...

—Al menos yo no estoy durmiendo con alguien, yendo detrás de la fortuna de su familia. Yo recibiré una herencia —le interrumpió Hoitiro.

Tooru alzó ligeramente una ceja, percibiendo que su cuñado era un tipejo verdaderamente desagradable de lidiar, pero que aquella postura agresiva e infantil no se configuraba como una verdadera amenaza.

—Conozco el carácter de tu hermana —respondió impasible, antes de volverse hacia su novia y completar—: Me gustaría hablar a solas con tu hermano, si me permites.

Antes de que Shizu pudiera responder, vio a Tooru tomar a Hoitiro del brazo con firmeza, pero sin brutalidad, y llevárselo a unos pasos de distancia de allí.

—Parece que conoces bien a mi familia, ¿no? —dijo Tooru, manteniendo el mismo tono de voz de antes—. Y si nos conoces tanto, sabes lo poderosos que somos. Necesito que Shizu se sienta feliz y segura; si continúas proporcionándole disgustos o piensas en la posibilidad de interferir en nuestra relación, puedo hacer que tu futuro te sea extremadamente desagradable.

Si antes el pequeño miedo de recibir una paliza abatió al joven Akiba, ahora el miedo real de que algo pudiera sucederle le hizo temblar y contener su lengua normalmente viperina. Por la mirada que Kou le dirigía, no parecía ser alguien que hiciera amenazas en vano y Hoitiro supo en ese mismo instante que no debería tratar de enfrentarlo.

—Voy a apartarme de ella, si eso es lo que quieres.

—Excelente. Me alegra que nos hayamos entendido.

Hoitiro caminó en dirección a su hermana para marcharse. Contando con la distancia de Kou, habló bajo para que sólo Shizu lo oyera.

—Deberías haberte ido con el resto de tu familia...

Al oír eso toda la rabia de Shizu desapareció y sintió el corazón darle un vuelco. Sabía lo que él pensaba, pero oírlo era doloroso. No tuvo ni fuerzas para voltearse y decirle algo mientras él se iba.

Tooru se acercó nuevamente a ella, percibiendo lo abatida que estaba y lo mucho que su hermano parecía haberla herido con esa discusión.

—¿Shizu-chan? —la llamó bajito, posando la mano suavemente en su mejilla.

Ella lo abrazó repentinamente, buscando una expresión de cariño que él le dio sin pestañear. Sintió sus dedos acariciándole el pelo, esperando que su corazón se calmara.

—Te pido disculpas por lo que viste y oíste. Espero que sepas que en ningún momento pensé en el dinero ni en el apellido de tu familia. Lo que me interesa eres tú —Shizu alzó el rostro para que él supiera que estaba diciendo la verdad.

—Lo sé —respondió él, depositando un rápido beso en sus labios—. También me gustas tú y te conozco lo suficiente para saber lo sincera que eres conmigo.

La abrazó nuevamente, percibiendo que Shizu se sentía completamente protegida en sus brazos. Se sintió plenamente satisfecho al constatar eso, ya que había hablado en serio cuando dijo que necesitaba a su novia feliz... Y definitivamente a Tooru le gustaba cuando las cosas eran exactamente como él deseaba.


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