HITSUZEN







Volumen 08 - Capítulo 40

Desconfianza










El teatro estaba relativamente lleno de bailarinas, coristas, actores, la gente de producción y sonido... Todos se mezclaban en aquella verdadera Torre de Babel de las artes, yendo de aquí para allá, llevando los materiales que serían utilizados, haciendo calentamiento o discutiendo detalles del festival... Y eso porque quedaba un mes entero por delante antes de la apertura... o tal vez exactamente porque tenían sólo un mes...

Touya esbozó internamente una media sonrisa al pensar en ello. Aquellas cuatro semanas iban a ser una correría, miles de ensayos de última hora marcados y en las horas más improbables, a fin de acomodar las obligaciones de todos los miembros de la tropa. Uniéndose a eso una Rika maníaca, midiendo a todos a su alrededor dos veces al día... Le gustaría saber quién fue el desquiciado que colocó a la joven Minamoto como encargada de vestuario del club de teatro...

Ni quería pensar lo que iba a sufrir su prima en esos días. Kitsune tendría que duplicarse para cumplir con los ensayos extras del club de danza, las clases de refuerzo que daba a los del curso regular, las reuniones cada vez más frecuentes del Consejo para evaluar lo que ya había sido hecho y discutir nuevas ideas, soportar a Rika queriendo medirla y haciéndola probarse toda la ropa de todos los personajes que aparecerían en el escenario el próximo mes “a fin de tener nuevas ideas” y conciliar todo eso con su rutina normal.

No estaba allí por ningún motivo en particular; como la mayoría de sus compañeros se ofreció a ayudar, pero aparentemente mucha gente ya había tenido esa misma idea. Fue de pura suerte que él la vio antes de dejar el teatro y buscar otro lugar en donde pudiera ser útil. Siendo así, sin pensar mucho en lo que estaba haciendo, sencillamente cambió de idea y volvió a caminar en dirección al escenario, apartándose en el camino de la gente que iba apresurada, hasta pararse frente a la hime.

Otsu lo vio mucho antes de que él se percatara. Ella estaba sentada en el escenario, estirándose. Técnicamente debería estar en el club de kendo, preparándose para las finales del torneo del día siguiente. Sin embargo Rika prácticamente le había implorado que la acompañara al teatro por unos minutos para probarse el primer modelo que había diseñado para ella.

No iba a tardar mucho, por lo que terminó accediendo. Mientras Rika estaba en los bastidores viendo algunos de los últimos detalles, ella se quedó esperando y haciendo calentamiento allí mismo antes de irse al entrenamiento.

Ohayō, Myrai-san —la saludó Touya cuando finalmente logró acercarse, apoyándose en el borde del escenario, a su lado.

—Buenos días, Yamamoto-san —le devolvió el saludo con una sonrisa afable—. ¿Viniste a ayudar también?

Él sonrió y asintió.

—Había pensado hacerlo pero terminé desistiendo al ver cuánta gente hay por aquí. No me gustan mucho las multitudes —miró por unos instantes el hakama que ella vestía— ¿Y tú?

—Prueba de ropa —respondió.

Él balanceó la cabeza, comprendiendo.

—Rika.

Otsu no respondió. Sus ojos rojos estaban fijos ahora a espaldas de él, mirando a otra persona. Extrañado, él se volteó y se encontró con los ojos grises de Kitsune taladrándolo, repletos de una niebla que los tornaba sombríos y enigmáticos.

—Buenos días —saludó ella con voz fría.

—Buenos días, Kitsune —respondió Touya—. ¿Qué haces por aquí?

—Es curioso que tú digas eso. Te iba a hacer la misma pregunta —respondió sin cambiar de expresión.

Otsu notó el clima extraño, casi hostil, que se instauró entre los primos. Tal vez fuera su presencia allí, una vez que era de conocimiento general la rivalidad entre ella y la Raposa... O tal vez fuera alguna otra cosa de la cual la hime no tenía conocimiento. El hecho es que ella no quería ocasionarle problemas a Touya, por lo que decidió retirarse.

—Voy a ver si Rika terminó de preparar mi prueba de ropa. Ja, Yamamoto-san. Mata ashita, Kitsune-san.

—Hasta otro día, Myrai-san —respondió Touya educado.

Pero Kitsune no respondió. El chaval esperó a que Otsu desapareciera entre el telón para recién entonces volverse a su prima, sintiéndose por primera vez en mucho tiempo verdaderamente molesto.

—¿Qué te pasa?

—¿Desde cuándo eres “amigo” de Myrai-hime? —espetó ella en voz baja, a fin de no llamar la atención de la gente de alrededor, al mismo tiempo que cruzaba los brazos.

—Este no es el lugar más apropiado para discutirlo —respondió él en el mismo tono—. De cualquier forma, eso no es asunto tuyo.

La muchacha acusó el golpe profundamente. Aún así nada demostró. Pasando al lado de Touya, subió de un salto al escenario y en silencio hizo el mismo camino que Otsu hizo segundos antes. Rika le había pedido también a ella que fuera a hacer la primera prueba de ropa y fue por pura casualidad que encontró a su primo platicando con la otra joven.

Quedó sorprendida en un primer momento, especialmente porque los dos parecían realmente a gusto el uno con el otro. No recordaba haber visto a Touya conversar tan sin rodeos con una chica que no fuera ella misma; mucho menos a Otsu desprovista parcialmente de la máscara inalcanzable de “princesa” fuera de la presencia de Rika. Era obvio para ella que no era la primera vez que hablaban.

No fue porque Otsu era la interlocutora de Touya que se enojó. Ella no era dueña de su primo y no podía esperar que él tuviera los mismos gustos y disgustos que ella. Fue el que él no le hubiera dicho nada sobre la cercanía con la hime... por haberle guardado el secreto... por no haber confiado en ella.

Kitsune suspiró y se apoyó contra la pared, su silueta desapareciendo rápidamente entre las sombras del teatro. Ella y Touya nunca habían tenido secretos el uno con el otro... O por lo menos ella siempre lo había imaginado. Ahora, sin embargo, ya no estaba tan segura.

Una semilla de desconfianza había empezado a germinar...


Glosario
Ja - chau
Mata ashita - hasta mañana