HITSUZEN







Volumen 07 - Capítulo 35

Impulso










Al verse caminando solo en la noche de regreso al hotel, Itadaki pudo oír claramente la voz de Kou diciendo cómo él se alejaba de la gente. Si el otro estuviera allí en ese momento, el joven Kenmei le habría dado la razón. Le gustaba estar solo, le gustaba caminar con sus pensamientos y no compartirlos con nadie...

Allá estaba él en Tokio con toda su clase y, a pesar de estar estudiando juntos hacía seis años, él paseaba solo por la ciudad... Se pasó el día caminando por los templos locales y mirando tiendas electrónicas nashi atae, su hobbie. Ahora caminaba tranquilamente de vuelta al hotel.

—¿Quieres que te ayude con tus bolsas?

Una voz dulce lo apartó de sus pensamientos y lo hizo voltearse para ver quién hablaba. Meisaku Yuri iba en la misma dirección, un poco detrás de él. Ita la conocía poco a pesar de ser compañeros, sabía que ella era la vocalista del grupo Nekomata y que arrastraba consigo a una legión de fans masculinos, pero nunca le había prestado mucha atención.

—No sería correcto de mi parte dejarte cargar peso, Meisaku-san —respondió, deteniéndose para esperar a que ella lo alcanzase.

—Entonces dame la bolsa más liviana y así no parezco una inútil al lado de alguien cargado de cosas —respondió ella—. Ya que vamos por el mismo camino...

Itadaki accedió y los dos volvieron a andar en silencio hasta llegar a la entrada del hotel. Durante el camino él la observó de reojo, percibiendo que ella también estaba con la mente lejos; tenía la misma expresión que él tenía cuando estaba caminando. No se había dado cuenta antes de que Yuri tenía un rostro tan sereno, tan calmo; siempre la vio como... como la vocalista de una banda, claro está.

Otros podrían sentirse en la obligación de decir algo o entablar conversación —para conocer mejor a la linda chica o al chico de importante familia—, pero los dos aprovecharon el silencio confortable que había entre ellos. Ni Kenmei ni Yuri sentían necesidad de hablar de naderías.

Los dos se detuvieron en la recepción del hotel y, algo cohibida, ella lo miró. Él debería subir en ese momento a su habitación, los dos se separarían y aquella sensación cómoda que compartían terminaría. Ita y Yuri no tuvieron tiempo de pensar lo que hacer: una voz alta llamó la atención de los dos.

—Por fin, Yuri-chan, pensé que te habías olvidado de nosotros.

Un hombre rubio y de ojos azules bien claros se acercó, sonriendo abiertamente, a abrazarla. Las mujeres que estaban allí miraban la escena suspirando por el lindo muchacho, que parecía tener novia.

Detrás de él venía otro chaval de rostro parecido, pero de ojos y cabello bien negros y expresión más seria.

—Minato, antes de avergonzar a Yuri-chan, date cuenta que tiene compañía —le dijo el moreno al rubio.

Anō, gomen nasai, Yuri-chan —Minato se volvió hacia Ita y le extendió la mano—. Zaimoku Minato, mucho gusto. El juicioso de atrás es mi hermano, Kuroi.

—Él es Kenmei Itadaki y... —Yuri sintió las mejillas arderle y prefirió no mirar a Ita. Se volvió hacia los dos hermanos y abrió bien los ojos, rogándoles silenciosamente dejar el tema—... es un amigo mío de la escuela.

Ita estrechó la mano de Minato y saludó al otro con una inclinación de cabeza. No entendía lo que estaba pasando y quedó en la duda si debería irse o no. Posiblemente estaba equivocado, pero creyó que podría estar estorbando y fue por eso que fue a recuperar el paquete con su discman.

Al sentir la mano de Itadaki tomando el paquete de las suyas, que había estado sujetando hasta entonces, Yuri vio que él se estaba yendo. Probablemente no querría permanecer más allí... o creía que estaba molestando. Queriendo descubrir el motivo y rogando por que él se quedara un poco más, terminó por decidir explicar la situación.

—Kenmei-san, estos son los hermanos de Aiko, la baterista de la banda y mi mejor amiga. Aprovecharon que estoy en la ciudad para mandarle algo y por eso quedamos de encontrarnos en el hotel.

Itadaki miró a Yuri y pudo percibir que había algo más en su explicación. Los dos estaban cómodos antes, caminando uno al lado del otro. Tenía que admitir que había sido la primera vez que alguien no se le quedaba preguntando sobre el Consejo de la escuela o sobre su familia y eso era algo agradable.

Iba a decir algo pero la voz del rubio lo hizo callarse.

—¡Así haces parecer que te estamos usando como nuestro correo particular, lo que es verdad, pero exponiéndolo así queda feo! Para no dar la impresión de que no pagamos bien a nuestros funcionarios, ¿quieren salir con nosotros? Vamos a conocer un nuevo bar —dijo Minato.

—No quiero ir con ustedes, gracias; ya oí de la primera borrachera de Aiko, que...

—Que fue con sus dos hermanos mayores, que la llevaron a casa después. Totalmente seguro —dijo Kuroi, manteniendo el aire serio—. Me preocuparía que ella bebiera con extraños.

Kenmei no pudo dejar de sonreír al oír la lógica del hombre. Medio retorcida, pero...

—Entonces no te estorbaremos más, Yuri-chan. Torta de mamá para Aiko y para ti también, querida paloma mensajera. No lo compartas con chaval, él mmmptfff... —Kuroi le tapó la boca y se despidió de los dos con la mano para luego arrastrar a Minato hasta la salida...

Yuri miró a Itadaki, que estaba parado con una media sonrisa en los labios. Ya estaba acostumbrada al carácter de los hermanos de Aiko, pero era la primera vez que se los encontraba frente a alguien y sin ella presente.

—Kenmei-san, espero que no te hayas molestado con ellos. Es que...

—No necesitas explicarte... —caminó hasta ella—. Pude ver que son así.

Ella meneó la cabeza, concordando, y el silencio flotó sobre ellos nuevamente. Itadaki se sintió a gusto sin decir nada en presencia de Yuri y percibió que ella también se estaba sintiendo así, sino, cuando se había dispuesto a alejarse, no se habría explicado con el fin de retenerlo un poco más.

Sin pensar ni decir nada, Ita se acercó a la joven y posó los labios en su mejilla. En seguida apartó la cara y vio una sonrisa en su rostro. Más seguro de sí, le dio a Yuri un ligero beso en los labios.

Con una última mirada, ella le entregó el paquete y se fue. Detrás, Itadaki sonreía, parado en el hall del hotel.