HITSUZEN







Volumen 06 - Capítulo 30

Talento










La biblioteca llena hizo creer a Itadaki que, o todos estaban con exceso de tiempo libre o, como él, necesitaban estudiar más para las clases que se volvían cada vez más exigentes. Los alumnos que allí estaban eran predominantemente de sexto y séptimo año, hecho que lo llevaba a quedarse con la segunda opción.

Estaba teniendo ciertas dificultades con Fisiología y, para resolver tal situación, necesitaría de más libros y un lugar tranquilo donde estudiar. Kenmei pensó en pedirle ayuda a la hija del profesor que estaba en su misma clase, pero desistió al verla una vez batiendo palmas y saltando como una niña. Le pareció más adecuado quedarse solo que indisponerse con alguien de su clase, pues estaba seguro de que no tendría paciencia con Hilde-san.

Tomó los libros que creyó que serían mejores para estudiar y recorrió las mesas con la mirada, buscando donde sentarse. Una mesa más alejada llamó su atención, pues en ella solamente estaba una alumna, y por suerte de su clase. Conocía poco a Akiba Shizu, pero sabía que era estudiosa y centrada. Quedarse con ella no sería ningún sacrificio.

Sumimasen, Shizu-san. ¿Te importa compartir la mesa? —Itadaki se detuvo al lado de ella.

—Claro que no, adelante.

Shizu apartó los libros que estaban desparramados sobre la mesa para darle espacio a él de organizar su material. Al contrario que su compañero de clase, el cual iba a estudiar curricularmente, los libros que ella leía trataban de un arte que le gustaba mucho: shodō.

Hacía más de un año que practicaba con el pincel. Sabía que era algo que necesitaba técnica para tener la graciosidad y fuerza necesaria para que el dibujo quedara perfecto. No estaba conforme con lo que hacía: todavía no veía el equilibrio natural entre los caracteres y la composición como un todo.

La cantidad de libros que sacó era porque quería algo diferente, que la hiciera entender por qué no estaba satisfecha con lo que hacía. Ninguno de sus amigos sabía nada como para ayudarla y los libros eran su elección.

En la tentativa de separar lo que ya había leído, lo que se iría a llevar y lo que todavía le quedaba por hojear, Shizu dejó caer una de las pilas de libros encima del cuaderno de Itadaki.

Gomen nasai, Itadaki-san, qué atolondrada fui —dijo Shizu, recogiéndolos.

—Permíteme ayudarte.

Al tomar el libro, Kenmei sonrió levemente; ella no estaba estudiando, sino leyendo sobre shodō. Aquel arte era enseñado a todos los Kenmei; su abuela decía que si conseguía la armonía perfecta entre tinta, papel y pincel, tendría un dominio mayor sobre sus emociones. Itadaki nunca entendió la relación de la cual habló su abuela, pero desde pequeño escribía con el pincel. Al principio las clases eran obligatorias, pero después le tomó gusto al arte y se fue especializando.

—¿Te gusta el shodō, Shizu-san?

Hai. Estoy tratando de aprender más, pero no es tan simple como imaginaba. El noventa por ciento de lo que hago lo rompo y lo tiro. Quedan fallados e imperfectos. Consigo controlar los borrones de tinta, pero aún así hay algo que no me agrada.

—Déjame ver si entendí... ¿Aprendiste shodō con libros? ¿Tienes algo ahí que pueda ver?

Sin entender el pedido de su compañero de clase, Shizu tomó las pocas palabras que tenía con ella para comparar con los libros que sacó de la biblioteca.

Los ojos de Itadaki recorrieron los tres pedazos de papel que ella le dio. Quedó impresionado, pues Shizu había conseguido hacer un buen trabajo para ser una principiante y, principalmente, para quien había aprendido sólo con libros. Tenía algunas fallas —podía ver claramente dónde apretó el pincel con más fuerza—, pero era algo que podía ser enseñado. Talento ella tenía y, por la disposición de sacar tantos libros, voluntad también.

—Son buenos. ¿Nadie nunca te enseñó nada, solamente lo leíste en los libros? —todavía estaba impresionado.

Hai, solamente leyendo libros y revistas. No conozco a nadie que pueda enseñarme o al menos responder mis dudas.

La expresión frustrada de la joven le hizo a Itadaki pensar si debería o no ofrecerle ayuda. Iría a dar su tiempo sin recibir nada a cambio, pero era algo que le gustaba mucho. También estaba el hecho de que rara vez tenía a alguien con quien hablar sobre arte y Akiba parecía apreciar lo bello.

Apartó algunos de los libros que los separaban para poder hablar con más cercanía, ya que después de todo estaban en una biblioteca.

—Shizu-san, estudio y practico shodō desde niño y, modestia aparte, soy bueno. Si quieres puedo ayudarte.

Los ojos de Shizu brillaron de felicidad y sólo contuvo las ganas de pegar un grito porque sería expulsada de allí. Iba a tener a alguien que podría enseñarla y, mejor aún, alguien accesible y de la misma clase. Conocía poco a Itadaki, pero vio durante todos estos años cómo el carácter mimado e infantil de Kenmei había cambiado.

La sonrisa estampada en los labios de Shizu le demostraron a Ita que había aceptado su ayuda.

—Déjame ver lo que estás leyendo —tomó los libros que ella tenía.

En pocos segundos Itadaki separó la mayoría de los libros y los tachó de “inservibles”. Tomó tres que serían buenos materiales de consulta y uno de ellos porque tenía una buena información sobre cómo preservar y guardar el material usado.

—Listo. Llévate éstos y mañana vemos cuál es el mejor día para comenzar a estudiar. Voy a necesitar ver cómo escribes y un espacio donde reunirnos, de preferencia sin interrupciones.

Shizu pudo ver que él sabía de lo que estaba hablando y que realmente se estaba tomando en serio el enseñarla. Lo mínimo que podía hacer era asumir el mismo compromiso. Asintió con la cabeza y tomó los libros que él le había separado.

Con una mirada vio que Itadaki estaba estudiando una materia sobre la cual ella tuvo la misma duda, pero que ya le había pedido ayuda a Hilde. Sin pensarlo dos veces se acercó a la silla de él y dijo que, ya que ahora tenía un tiempo libre, podrían estudiar juntos si él quería.

Arigatō gozaimasu, Shizu-san, sería de mucha ayuda —dijo Itadaki.

No creía en coincidencias, por lo que aceptó que era una respuesta del destino el haberse ofrecido a ayudar a Shizu. Se preguntó qué más vendría con esas reuniones...



Glosario
Sumimasen - con permiso
Gomen (nasai/ne/na) - Lo siento
Hai - sí
Arigatō gozaimasu - muchas gracias