HITSUZEN







Volumen 05 - Capítulo 21

Sorteo












Kitsune miró de reojo el reloj antes de atravesar otra de las alamedas, con Rika en sus talones, antes de llegar finalmente a la Casa Sede. Parado en la escalera, Haruhiro la estaba esperando. Éste sonrió al verlas y bajó los pocos escalones para acercarse.

Ohayō, Kitsune, Rika-chan. Llegan tarde.

La primera miró a su amiga, quien sólo sonrió.

—Kitty-chan tenía que cambiarse las vendas.

Haru estrechó ligeramente los ojos.

—¿Qué vendas?

—Mis pies —respondió Kitsune, contrita.

Él bajó la cabeza y se percató entonces de que la Raposa usaba sandalias de tacón bajo, en vez de los tradicionales zapatos negros del uniforme, y que casi todos los dedos estaban envueltos en curitas de colores. Contuvo las ganas de reírse, mientras imaginaba la escena que Rika habría hecho para convencer a Kitsune de usar eso.

—¿Qué te pasó? —preguntó, apenas disimulando la diversión en su voz.

—Zapatos de ballet —respondió Kitsune, lacónica.

—Esas cositas son en realidad seres torturadores de pies, que masacran los dedos delicados de mi Raposita y de Otsu-chan —respondió Rika antes que Kitsune pudiera hacerlo—. Sólo que Otsu-chan siempre se acuerda de tratar las lesiones. ¡Por el contrario, los pies de Kitsune estaban comenzando a inflamarse y ella ni parecía darse cuenta!

—Kitsune-chan es una ninja, Rika —respondió él—. Es inmune al dolor.

La pelirrojita arqueó una ceja.

—Deberías ponerte de mi lado y poner un poco de juicio en la cabeza de Kitty-chan, no reírte de la situación —cruzó los brazos y agitó la cabeza—. No te tomas nada en serio, Haru-kun.

Rika acababa de meter el dedo en la llaga. Aun cuando lo que ella dijo era en parte verdad, él detestaba ser acusado de frivolidad. No había nada que lo sacara de sus casillas que hurgar en esa herida.

—Tú tampoco te estarías tomando las cosas en serio si no estuvieras siendo obligada a levantarte temprano y trabajar en el día de tu cumpleaños —replicó, perdiendo parte de su buen humor.

Aquel era el momento adecuado para que alguien interviniera antes de que los dos comenzaran a discutir... o pasarían el resto del día así

Omedetō gozaimasu, Haruhiro —Kitsune se interpuso entre ellos—. ¿Touya ya te dio su regalo?

La sonrisa volvió a los labios del joven Mihara y éste asintió, esta vez visiblemente contento.

Arigatō, Kitsune —respondió—. Me dijo que fuiste tú quien compró el estuche en la última ida a Asahikawa. Ahora no me falta nada más para dibujar profesionalmente.

—Estupendo. Ahora, si no me equivoco, estamos atrasados —se volvió hacia Rika, que parecía querer decir algo, debatiéndose entre felicitar o no a Haru—. Tú...

—Yo voy a encontrarme con Otsu-chan ahora, Kitty. ¡Estaré en primera fila, mirándote! —respondió, volviendo a soltarse y corriendo escaleras arriba—. Felicidades, Haru-kun.

Él no tuvo oportunidad de responder porque al segundo siguiente Rika desapareció por las grandes puertas de doble hoja de la entrada. Entonces Kitsune pasó finalmente junto a él.

—¿Vamos? —preguntó, ya haciendo el mismo camino que su amiga.

En silencio Haruhiro asintió y poco después penetraron en el anfiteatro. Todos los alumnos que asistían a la escuela estaban allí. En el escenario, un pequeño globo azul brillaba al lado del presidente del Consejo.

Koji inclinó la cabeza cuando los dos llegaron y tomaron sus lugares en la mesa. Kitsune se sentó al lado de Itadaki y miró hacia el público.

—Todos están extremadamente animados, ¿no? —preguntó ella, mientras tomaba la carpeta que tenía frente a sí.

—Espero que saquemos sorteado algo divertido —respondió él—. La suerte está en tus manos, Kitsune-san. Tú vas a sortear el destino de quinto y sexto año.

Ella apoyó el mentón sobre su mano y asintió.

—Bueno, depende de qué tipo de diversión estés hablando... —comenzó ella—. Creo que el sólo hecho de tener a Minamoto-sensei como nuestro tutor ya es suficiente para tenerla.

Ita no llegó a responder. En ese momento la directora de la escuela subió los escalones que separaban el escenario del público y caminó hasta detenerse al lado de Takashiro Koji, el cual, después de una reverencia educada, le entregó el micrófono. A una mirada de Myrai Setsuna, un pesado silencio cayó sobre el teatro.

—Llegamos finalmente a una de las épocas más festivas y aguardadas de nuestra institución. A la expectativa de una semana de libertad se le suman las posibilidades infinitas de conocimiento que ustedes podrán adquirir en el viaje escolar —se detuvo por unos segundos, observando a la audiencia—. No pretendo demorarme, visto que están todos ansiosos. Le doy la palabra al presidente del Consejo Estudiantil para abrir los trabajos en la mesa.

Setsuna le pasó el micrófono a Koji, quien se inclinó nuevamente. Ella hizo una ligera reverencia con la cabeza y retrocedió un paso para quedar a su izquierda, al lado del globo azul de donde serían sorteados los destinos del viaje.

Koji carraspeó ligeramente.

—Como nuestra directora ya dijo, no pretendemos demorarnos con este proceso. Siendo así, me gustaría llamar al frente para proceder con el sorteo del viaje de los alumnos de primero y segundo año a la representante de segundo, Arai Misao.

Ésta se levantó sonriente en medio de una salva de aplausos y avanzó en dirección a su senpai. Metió la mano dentro del globo, sacó un papel y se lo entregó enseguida a Koji. Éste leyó rápidamente lo que ponía allí antes de dirigirse a la audiencia.

—1º y 2º año viajarán con la profesora Fujiwara Kaho a Shikoku.

Algunos alumnos más osados silbaron en celebración. ¡Misao-chan había tenido suerte, iban a ir a la playa!

Cuando el silencio volvió a reinar, Koji repitió el proceso, esta vez llamando a Kitajima Maya, la representante de tercer año. La chica se acercó tímidamente antes de sortear la histórica ciudad de Kitakyushu para los de tercero y cuarto año.

Finalmente Kitsune sacó, para los de quinto y sexto año, la capital de Japón, Tokio. Y fue prácticamente ovacionada cuando Koji leyó el resultado. Setsuna le dirigió una mirada ligeramente reprobadora al percatarse de sus pies, pero Kitsune no cambió su expresión y volvió a sentarse junto a Itadaki con el mismo semblante tranquilo de antes.

Por fin Haruhiro, como representante de séptimo año, sorteó el último destino: una estación de esquí al norte de Sapporo. Estaba hecho entonces. Ahora sólo quedaba esperar hasta la fecha de partida. Ciertamente aquel sería un viaje inolvidable.

Para todos.


Glosario
Ohayō - buenos días
Omedetō gozaimasu - felicidades