HITSUZEN







Volumen 04 - Capítulo 18

Eliminatorias










—¿Y entonces, a cuánto vamos? —preguntó Sayo, sentada junto a su hermana en las gradas del gimnasio, mientras le ofrecía la botella de jugo que se había traído consigo.

—Kitty-chan ganó otra vez. Del grupo femenino sólo quedaron ella y Masaka-san.

—¿La senpai del club de kendo? —suspiró—. Va a ser una lucha difícil. ¿Podrá lograrlo Kitty-chan?

Rika sonrió y miró de reojo a la otra joven que estaba sentada a su lado. Otsu había estado observando con atención todas las luchas en las cuales su compañera participó. Si Kitsune ganaba allí, serían adversarias en la semifinal.

—Nunca dudes de mi Raposita —respondió Rika, guiñando un ojo.

Poco después llegaron las dos compañeras de cuarto de Sayo, Shizu y Hilde. La inglesa estaba, como de costumbre, con su cámara de fotos y parecía extremadamente animada.

—Mi hermano dijo que esta va a ser una de las mejores luchas del torneo —comentó Hilde, sentándose justo detrás de Rika y Otsu—. Mucha gente dice que Kitsune-san será la nueva senpai del club de kendo cuando Maho salga de la escuela. Apenas puedo esperar para verlo.

—Pero antes tenemos la lucha entre Touya y Tokunaga-senpai —comentó Sayo—. Touya es bueno con la espada, pero no sé si está a la altura del senpai de artes marciales.

Rika miró de reojo a Otsu, quien observaba a los dos finalistas del grupo masculino entrar al tatami, ya completamente equipados. Después de esa lucha sería el turno de Maho y Kitsune de enfrentarse. Bien que le gustaría saber qué pasaba por la cabeza de la hime en ese momento...

Junto a la salida de los vestuarios femeninos, Kitsune también observaba, apoyando a su primo. Sabía que sería una lucha difícil —conocía a Tokunaga-senpai del club de artes marciales, y sobre todo conocía su fuerza—, pero Touya también lo sabía, ya que ambos eran compañeros de cuarto. Su primo era de menor tamaño, lo que significaba que era también ligeramente más ágil.

Si fuera paciente y supiera cerrar su defensa, estaba segura de que Touya podría ganar.

Hajime! —el juez alzó la mano, dando inicio a la lucha.

Como lo esperaba, Tokunaga atacó primero, poniendo todo su peso en el golpe, pero Touya consiguió desviarlo y aprovechó para marcar un punto. En el siguiente movimiento el otro empató y cuando volvieron entonces a las posiciones iniciales, ninguno de los dos hizo ademán de tomar nuevamente la iniciativa.

Pasaron cinco minutos en los que cada uno sólo detuvo los golpes del otro, como si estuvieran probándose. Finalmente Tokunaga pensó haber encontrado una grieta en la defensa de Touya y atacó con fuerza. Para su desgracia el otro fue más rápido y marcó un segundo punto con un golpe preciso en su tórax.

Kitsune sonrió a medias. La lucha estaba ganada. Ahora Tokunaga perdería la paciencia y acumularía error tras error hasta que Touya tuviera la oportunidad de dar el golpe final. No necesitaba seguir mirando.

Sola en el vestuario, la senpai del club de kendo, Masaka Maho, se miraba los machucones con las manos apoyadas sobre las rodillas. Hacía algunos días se había torcido un pie y había escapado por muy poco de quedar presa en la enfermería.

A pesar de que el tobillo le dolía un poco, había conseguido luchar muy bien en sus primeros embates. Suspiró mientras se arremangaba el pantalón y dejaba la pierna descubierta. Se limpió el sudor con una toalla, se quitó los vendajes sucios y se echó talco en el pie antes de colocarse nuevos vendajes y calzarse la zapatilla.

Se levantó, tratando de colocar todo el peso sobre el pie lastimado. Todavía le dolía, pero era un dolor soportable.

Alzó la cabeza al oír girarse el picaporte y poco después la puerta se abrió, dejando pasar a Kitsune. Ésta sonrió y se inclinó ligeramente frente a la senpai.

—Buena suerte, Masaka-san.

Maho también sonrió mientras comenzaba a prepararse para la lucha.

—Igualmente, Yamamoto.

Mientras la senpai se ponía las coderas, Kitsune se sentó en el banco y se echó el pelo hacia delante para comenzar a trenzárselo. Miró a la otra por el rabillo del ojo.

Había visto también las luchas de Maho desde la entrada del vestuario y no tardó en percatarse de que cojeaba un poco, especialmente cuando se apoyaba sobre la pierna izquierda. Era algo casi imperceptible... Y mirándola de cerca, no parecía estar lesionada.

—¿Estás lista? —preguntó la senpai, mientras abría la máscara para ponérsela.

Kitsune asintió y se recogió la trenza antes de ponerse su propio men. El juez tocó la puerta y la abrió.

—Es su turno, chicas.


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—¿Quién crees que vaya a ganar, nii-san?

Hideki miró a las dos luchadoras entrar al tatami y ponerse en posición antes de mirar a su hermana, que estaba sentada a su lado.

—Me parece que es difícil preverlo, Misao —respondió con seriedad—. En condiciones normales, yo ciertamente señalaría a Masaka-san. Yamamoto es una gran espadachín, pero no tiene la técnica de la senpai. Sólo que Masaka todavía está herida.

Misao suspiró.

—Me gustaría que las dos ganaran. Después de todo, me caen bien ambas.

Hideki le sonrió brevemente a su hermana. Mientras tanto el juez alzó la mano al mismo tiempo que ellas se terminaban de saludar.

Hajime!

Kitsune respiró hondo y apretó el puño de su shinai. Había una forma de descubrir si Maho estaba o no en condiciones de luchar. Sin darle tiempo a la otra de percatarse de sus intenciones, atacó rápidamente y rompió la defensa de Maho por la derecha, para enseguida girar la espada y estocarla con fuerza en el lado izquierdo.

Maho trató de mantener el equilibrio pero en ese momento volvió a sentir su tobillo. Lo había forzado demasiado en la tentativa de bloquear a Kitsune.

—¡Punto para Yamamoto! ¡Sepárense!

Kitsune volvió a colocarse en su puesto. Como sospechaba, Maho todavía estaba lesionada. Aquella no era una lucha justa. ¿Qué haría ahora?

En el fondo del gimnasio, las amigas de Maho también asistían a la lucha y en ese momento Kikuri tironeaba a Haruka de la camisa, obligándola a sentarse. Pero la otra oponía resistencia.

—¡No es posible! ¡Maho no puede haber caído tan fácilmente! ¡Ese no fue un golpe válido! ¡Hey, señor juez!

—Miuura, esto no es fútbol —murmuró Kikuri, logrando finalmente que la otra se sentase.

—Pero, Kiritsugu-chan... —Haruka quiso seguir protestando.

—Masaka sabía lo que estaba haciendo —respondió Kikuri—. Ella asumió el riesgo.

Haruka cruzó los brazos.

—Sigo creyendo que no valió.

En el tatami, Maho fue quien tomó la iniciativa a la segunda señal del juez. Esta vez Kitsune presentó una defensa insignificante y sin dificultad Maho la acertó en el antebrazo.

—¡Punto para Masaka! ¡Sepárense!

Maho empequeñeció los ojos. No lograba percibir ningún espíritu combativo en Kitsune, al contrario de lo que pasó al inicio de la lucha. Era casi como si la otra se hubiera dado por vencida. En la platea, Touya, todavía con la ropa que usó para luchar, llegó a la misma conclusión. Haruhiro, que estaba justo detrás de él —se había acercado para felicitar a su amigo—, estrechó ligeramente los ojos.

—Kitsune no cometería un error tan grotesco —comentó Haru—. Siempre fue mejor que hasta nosotros dos.

—Está queriendo ser justa —respondió Touya, meneando la cabeza.

Hajime!

Las dos se miraron, la mayor tratando de adivinar lo que pasaba por la cabeza de la otra, cuando una nueva punzada de dolor en el tobillo le hizo comprender. Kitsune estaba entregando la lucha. Entregando la lucha porque ella, Maho, estaba lesionada.

Men!

Las dos shinais colisionaron con un golpe sordo. A través de la máscara, Maho pudo ver el brillo plateado de los ojos de Kitsune.

—No quiero menos de lo mejor de ti, Kitsune —murmuró, aprovechando la cercanía—. No me decepciones.

Esta vez Kitsune respondió a su tentativa de acertarla. Las exclamaciones que marcaban cada golpe llenaban todo el gimnasio. Maho usaba todo el conocimiento adquirido de años de entrenamiento, mientras Kitsune aliaba la técnica con los movimientos ligeros de la danza.

Maho finalmente cedió al dolor y a la fuerza de Kitsune. Nuevamente ésta consiguió romper su defensa.

—¡Punto para Yamamoto! ¡Terminó! ¡La victoria es para Yamamoto Kitsune!

Kitsune se quitó el men y dejó que la trenza cayera por su espalda. Jadeante, le extendió la mano a Maho.

—Fue una buena lucha, senpai.

Maho sonrió y se quitó también la máscara.

—Igualmente, Yamamoto.

Ésta esbozó una media sonrisa y sus ojos recorrieron el gimnasio, encontrándose más adelante con su primo haciéndole señas con la mano. Inclinó ligeramente la cabeza, sin prestar mucha atención a los gritos que se oían a su alrededor. Enseguida sus ojos grises se encontraron con otra figura conocida de pie, en mitad de la platea. Su semblante se frunció ligeramente mientras su sonrisa se tornaba más fría.

Su próxima lucha, dentro de un mes, sería contra Myrai Otsu.




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Glosario
Senpai - estudiante avanzado.
Hajime! - ¡comiencen!
Nii-san - hermano mayor
Shinai - espada de bambú