HITSUZEN







Volumen 04 - Capítulo 17

Posibilidades










Touya contempló, entretenido por unos instantes, los esbozos furiosos que aparecían de las manos de su amigo. Haruhiro estaba completamente concentrado en la nueva tira que entraría en la edición de ese mes en el periódico. La caricatura del ministro Sayaka estaba casi terminada y, lado a lado, el rostro de Myrai-no-kami esperaba sólo el toque final.

Sólo esperaba que eso no ocasionara problemas... otra vez. La última vez que la directora de Amaterasu apareció en una de las tiras de Haru, de uniforme militar, su amigo sólo se salvó gracias a su tía profesora... Pero no creía que Mihara Yuzuhira pudiera intervenir nuevamente.

Bueno, eso era asunto de Haru. No serviría de nada hablar con él, era demasiado obstinado. Sólo esperaba que el joven Mihara cargase con las consecuencias después.

—Haru, ya me voy —murmuró, mientras recogía los libros que había esparcido en la mesa más temprano—. ¿Te veo en el comedor?

—Hum —fue la única respuesta que obtuvo.

Touya sacudió la cabeza y sonrió de medio lado. Mientras abandonaba la biblioteca, repasó mentalmente lo que todavía tenía por hacer antes del almuerzo. Tenía otra hora libre más de mañana, pero la tarde sería toda de clases y de noche tendría entrenamiento de kendo... que sería en la misma hora que la reunión del club de teatro. Estupendo... Si Haruhiro no estuviera ocupado, le preguntaría cómo hacía para estar en dos, a veces tres lugares al mismo tiempo. Ciertamente ese sería un arte bien útil...

Todo lo que podía hacer era pasar por el teatro ahora que estaba libre y tratar de descubrir lo que sería discutido en la reunión de esa noche, así podría faltar más tarde sin un peso en la conciencia. Considerando que iba a luchar en las próximas eliminatorias de kendo, no podía faltar al entrenamiento. Siendo así, dirigió sus pasos al predio del club de teatro, pero lo encontró casi vacío, a excepción de una persona: Minamoto Rika.

Ésta estaba entretenida con algunos diseños y rodeada de muestras de tejido. Tal vez ella supiera lo que el senpai hablaría ese día. De cualquier forma, no costaba nada intentarlo. Además había otro asunto que deseaba discutir con Rika y aquella era la ocasión perfecta para ello.

Yo, Rika-chan —saludó mientras se acercaba al escenario en donde ella estaba sentada, balanceando las piernas.

Rika alzó la mirada y sonrió al verlo.

Ohayō, Touya-kun —respondió—. ¿Qué buenos vientos te traen?

—Estaba buscando a alguien que me dijera sobre la reunión de esta noche, ya que no voy a poder venir —se acercó y apoyó los brazos sobre la tarima, al lado de ella—. ¿Sabes de algo, Rika?

—Van a comenzar los debates para elegir los temas a ser votados para el Festival de Cultura —respondió—. No es nada muy importante, ya habíamos dejado las cosas más o menos establecidas en la reunión pasada.

Touya asintió.

—Eso es un alivio... No voy a necesitar preocuparme por no venir más tarde entonces —sonrió ligeramente—. ¿Y tú qué estás haciendo, Rika-chan?

—Tengo un pálpito sobre los tres temas que serán elegidos para la votación —respondió, guiñándole un ojo—. Comencé a trabajar con algunos modelos que pueden servir, pero nada muy definido, ya que no tengo forma de saber cuántos temas van a ser ni cuales son las temáticas de cada uno. De cualquier forma... —sus ojos brillaron— siempre puedo aprovechar para adaptar mis modelos a Kitty-chan y Otsu-chan.

Él se rió ligeramente y sacudió la cabeza.

—Esperaba que dijeras algo por el estilo. Es más, quería pedirte ayuda sobre eso.

—¿Ayuda sobre eso? —ella estrechó ligeramente los ojos—. ¿Sobre tu prima?

Touya negó con la cabeza.

—Sobre Myrai-san.

—Sobre My... ¿Qué tienes con Otsu-chan? —preguntó con evidente curiosidad.

—En la fiesta en honor al ministro derramé un poco de vino sobre su kimono —respondió, un tanto desanimado—. Pensé que era ponche y creí que sería simpático ofrecérselo, pero descubrí que era vino. Yo estaba engripado y no me di cuenta y...

—Ok, capté el cuadro general —Rika sonrió—. Entonces ¿te acercaste por libre y espontánea voluntad a Otsu-chan en la fiesta?

Él se encogió de hombros.

—Estaba sola, yo sólo pensé que tal vez querría un poco de compañía.

Rika se controló para no ampliar todavía más su sonrisa, su mente viajando entre las varias posibilidades que se abrían para el futuro mediante ese pequeño gesto.

—Claro... ¿Y tú qué quieres hacer?

Él cruzó los brazos, pensativo.

—Había pensado que podrías decirme dónde las Myrai encargan sus kimonos.

Rika volvió a estrechar los ojos.

—A no ser que estés queriendo robar a tu madre, no creo que puedas comprar un kimono del estilo de las Myrai, Touya-kun. Además, Otsu-chan tiene kimonos más que suficientes para no preocuparse por el que arruinaste —respondió—. Tengo una mejor idea. ¿Por qué no la llevas a dar un paseo en Asahikawa? ¿Un paseo normal, sin todas las formalidades, sólo para que ella se divierta un poco?

Touya la miró un poco sorprendido.

—La hime nunca aceptaría eso, Rika, y aunque aceptara, ¿qué dirían los demás...

—No necesitas preocuparte por lo que los demás piensan o dejen de pensar. Tu familia es tan tradicional como la suya, Touya —respondió con firmeza—. ¿Y qué tiene de malo un paseo? Hasta donde yo sé, no es ningún crimen. Shigure-ojisan incluso cuenta que salió muchas veces a pasear con Myrai-sensei y hasta el día de hoy son amigos.

Él suspiró.

—Ella no va a aceptar.

—Ella va a aceptar —replicó Rika—. Pídeselo cuando yo esté con ella y yo me encargo del resto.

Touya la miró un tanto desconfiado, pero finalmente asintió.

—Voy a pensarlo, Rika-chan. Ahora es mejor que continúes con tu labor. Perdón por molestar.

Ella hizo un gesto displicente con la mano, todavía sonriendo.

—No molestas, no molestas. Estaré esperando tu “visita” entonces.

Touya sonrió levemente, asintió y dejó el club. Cuando se vio sola, Rika saltó en un pie e hizo una danza de victoria. En su cabeza, un plan muy interesante comenzaba a elaborarse...


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La joven hime mantenía los ojos fijos en su libro, imaginándose cuál sería el destino de la otra Otsu que vivía en esas páginas. ¿Ella y Musashi terminarían finalmente juntos o el famoso samurai iría a seguir un camino completamente opuesto al de la joven que lo amaba? Tan entretenida estaba en la lectura que apenas notaba lo que pasaba a su alrededor.

A su lado Minamoto Rika, también concentrada, garabateaba algunos esbozos para sus propias creaciones estilísticas. Alzó la mirada al escuchar pasos acercándose al árbol en donde se habían sentado en ese comienzo de tarde. Rika sonrió al ver que Yamamoto Touya caminaba en dirección a ellas. Así que la plática de ayer había servido de algo después de todo...

Konnichiwa, Touya-kun! —dijo, mirando simultáneamente a Otsu por el rabillo del ojo.

La joven de ojos carmín dejó que una tímida sonrisa aflorara a sus labios y posó el libro sobre su regazo. La sonrisa de Rika se amplió más ante la reacción de su amiga.

Konnichiwa, Rika-chan, Myrai-san —saludó el muchacho.

—Buenas tardes, Yamamoto-san —respondió Otsu educada y gentilmente.

Durante unos segundos un silencio se instaló entre los tres. Rika volteó los ojos y se preguntó para sus adentros si tendría que hacer ella todo el trabajo para hacer que esos dos salieran juntos.

—¿Qué se te perdió por aquí, Touya-kun? —preguntó lo más casualmente posible.

Él parpadeó ligeramente, como si por unos segundos se hubiese olvidado de dónde estaba y qué había ido a hacer allí. Meneó ligeramente la cabeza y forzó una media sonrisa.

—Estaba de camino a la biblioteca cuando las vi aquí... y me acordé de algo... —respondió, volviendo a mirar entonces a Otsu—. Myrai-san, ¿podría tener un minuto de tu tiempo?

—Claro, Yamamoto-san —asintió ella mientras lo miraba con curiosidad, sin conseguir adivinar qué lo habría traído allí.

Rika sonrió, viendo que las cosas estaban saliendo mejor de lo que esperaba. Touya no se había percatado de sus intenciones y dudaba que Otsu fuera a darse cuenta a la primera. Cuando se dieran cuenta, quedarían agradecidos y felices y la invitarían a ser la madrina de la boda.

Por su parte Touya respiró hondo, preguntándose qué rayos estaba haciendo aceptando la sugerencia de Rika. Era más que obvio que la joven Myrai diría que no, especialmente después de lo que había hecho... Además, estarían chocando contra mil y una convenciones del riguroso protocolo de la sociedad de Suzuko. ¿Dónde tenía la cabeza?

—En realidad quería disculparme por el incidente de la fiesta del fin de semana pasado —respondió—. Pensé en llevarte a Asahikawa en el próximo asueto. Podríamos comprar un kimono nuevo y...

Rika hizo una mueca. ¿Qué le había dicho sobre esa historia del kimono? ¿Y por qué Touya tenía que ser tan formal? Era el momento de intervenir para salvar la situación...

—¡Y comer pastel, y pasear, y tal vez hasta ir al cine! —lo interrumpió, usando su mejor sonrisa—. Es una excelente forma de pedir disculpas, Touya-kun. Estoy segura de que Otsu-chan va a aceptar, ne, Otsu-chan?

La hime bajó la mirada por breves segundos. No había nada de malo en un paseo con Yamamoto, después de todo. Su compañía era agradable y además él parecía algo ansioso por disculparse por el incidente en la fiesta de recepción del ministro nashi atae. A pesar de la formalidad de su petición, Otsu percibió el nerviosismo de Touya. Sin embargo, estaba la cuestión protocolar... siempre la cuestión protocolar, que a veces llegaba a irritarla.

—Me encantaría, Yamamoto-san —comenzó—. De veras sería un placer acompañarte en un paseo, pero no sé si sería adecuado, por ser quien soy, pasear sola con un varón.

Rika volteó los ojos de nuevo, preguntándose cuál de los dos era el más complicado. Antes de que Touya pudiera responder, ella decidió tomar las riendas nuevamente.

—Eso no es problema —respondió—. Voy con ustedes. Nadie sabe más de kimonos que yo.

Por lo menos la metida de pata de Touya serviría para algo. Cuando llegasen allá, Rika sólo tendría que inventar una excusa para dejarlos solo. ¡Pero antes tenían que decidirse a ir!

—Me encantaría entonces —respondió Otsu con una sonrisa.

Touya también sonrió y asintió, mientras Rika se controlaba a duras penas para no hacer otra danza de victoria.

—De acuerdo. Cuando llegue más la fecha marco el día y la hora —dijo él—. Hasta pronto, Rika-chan, Myrai-san.

La hime permaneció unos segundos más viéndolo alejarse y retomó después la lectura de su libro, manteniendo una sonrisa inconsciente en los labios. Pero no consiguió reanudar de inmediato la lectura, pues podía sentir que los ojos de Rika no dejaban de observarla.

—¿Qué pasa, Carrot-chan? —preguntó, mirándola por encima del libro.

—Naaaaada... —respondió ella con una sonrisa traviesa jugueteando en sus labios y volvió nuevamente su atención al cuaderno de dibujo. Sin embargo sus pensamientos estaban muy lejos de vestuarios y croquis. Pensaba en todas las deliciosas posibilidades que comenzaban a dibujarse en un futuro cercano.

Si las cosas salían bien entre Touya y Otsu... Y después le quedaba a Kitty-chan conseguir un admirador. Ella y Otsu-chan podrían casarse juntas en el mismo día, en la misma ceremonia... Y tener hijos... ¡¡¡HIJOS!!! ¡Chibis corriendo por todos lados! ¡Princesitas! ¡Rapositas! ¡Tantas ricuras!

Rika se llevó las manos a la cabeza, atontada por los devaneos llenos de niñas con el aspecto delicado de Otsu y los ojos grises de Kitsune, muchas niñitas adorables para ella vestir, peinar y cuidar. Afortunadamente la hime ya se había sumergido nuevamente en su lectura y no pudo notar el entusiasmo silencioso de su amiga.

Mientras hacía planes para sus futuras “sobrinas”, comenzando a pensar en nombres y en los diseños de los vestiditos y kimonos, Minamoto Rika tuvo una única certeza en su corazón: de ahora en adelante todos ellos serían muy felices. Como siempre soñó.




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Glosario
Ohayō - buenos días
Hime - princesa
Konnichiwa - buenas tardes
Chibis - pequeñas