HITSUZEN







Volumen 03 - Capítulo 12

Sayaka Hiromi










Sayaka Hiromi había asumido el puesto de ministro del Interior hacía poco más de tres meses. Como todos los anteriores que habían ostentado ese cargo, tan pronto fue nombrado se le puso a la par de la existencia de Suzuko y de los magos que se escondían detrás del gobierno. Y ahora allí estaba él, en casa de Mihara Yoshiuki, en el mismo pueblo de los magos, siendo recibido por las principales y más poderosas familias de hechiceros de Japón..

Myrai Setsuna, desde el lugar en el que estaba, podía ver flashes de la gente pasando y saludando al ministro. La directora de Amaterasu y presidenta del Consejo estaba sentada en la biblioteca desde que llegó, mucho más temprano que ningún otro invitado. Sólo Yoshiuki sabía que ella estaba allí. Aparte, claro, de Yamamoto Arashi.

Los ojos escarlatas de la vidente se encontraron con la figura altiva de la consejera y Jueza. Arashi estaba de pie junto a la puerta entreabierta, observando también el movimiento. Las dos mantenían un silencio confortable desde que ésta última había llegado, poco después que el propio Sayaka hubiera dado la cara. Sin embargo Setsuna sabía que esa comodidad y esa paz no durarían mucho más tiempo.

—¿Qué opinas de él? —se escuchó la voz de Setsuna, denotando un ligero tono de curiosidad.

—No confío en él —respondió Arashi, girándose hacia ella—. Hay algo oculto en sus ojos, algo que no me inspira un buen presentimiento.

Setsuna asintió, se levantó del sillón en el que estaba y caminó erguida hasta donde estaba la otra.

—Tuve un sueño poco antes de que él fuera nombrado. Hay sangre en las manos de ese hombre... y sangre habrá también en nuestras manos.

—No podemos hacer mucho por ahora —replicó Arashi, sin apartar la mirada de la figura de Sayaka, que sonreía ahora por algún comentario de su anfitrión—. No hasta que él se manifieste.

Una sombra de desagrado atravesó los ojos escarlatas de Setsuna, pero nada dijo. Aunque no deseaba admitirlo, sabía que Arashi tenía razón.

—No podremos hacer ningún movimiento hasta que sea demasiado tarde —profetizó con amargura.

Arashi enfocó sus ojos oscuros en ella, pero antes de poder hacer ningún comentario Setsuna extendió las manos y abrió las puertas de la biblioteca, revelando finalmente su presencia. Los que estaban más cerca se detuvieron para verla pasar. A pesar de ya haber pasado los cuarenta, Myrai Setsuna seguía siendo una mujer hermosa... pero su belleza era fría, distante. Incluso los que no la conocían se sentían entre fascinados y aterrorizados por la presencia de la poderosa hechicera.

Se detuvo frente al ministro, el kimono agitándose ligeramente con sus movimientos.

Irashaimase, Sayaka-san —lo saludó, seria—. Espero que le haya gustado nuestro pueblo. Soy Myrai Setsuna.

Hiromi hizo una reverencia ante la presidenta del Consejo. Ya sabía lo suficiente sobre la sociedad mágica para tener noción de que estaba frente a la persona más importante de toda esa comunidad, tanto por el cargo que ocupaba como por su don y poder.

—Me siento honrado, Myrai-no-kami —respondió educadamente—. Tienen una bella ciudad aquí.

Dejando de mirar a Setsuna, Arashi se volteó hacia uno de los rincones del salón, en donde una joven contemplaba el cielo estrellado a través de una de las muchas ventanas con terraza. Sonrió ligeramente, reconociendo los rasgos de su propio perfil en el rostro de la muchacha. No tenía en ese momento el menor deseo de confraternizar con sus otros colegas, junto con el ministro. Siendo así, con pasos firmes caminó en dirección a su sobrina.

Kitsune alzó sus ojos grises hacia ella antes incluso de que su sombra la alcanzara. Arashi inclinó la cabeza, a lo que fue respondida con otro gesto igual, al mismo tiempo que se situaba a su lado.

Konbanwa, Arashi-obasan —saludó educadamente.

Konbanwa, Kitsune-chan. ¿Dónde están tus padres y Touya?

Okaasan no pudo venir, quedó presa en un trabajo en Kyoto —respondió, desviando la mirada—. Otōsan dijo que no vendría a otra fiesta insoportable sin su mujer y que prefería quedarse en casa mimando a Kori-chan.

—Quien, estoy segura, preferiría haber acompañado a su hermana mayor, representando altivamente al clan más importante de toda la sociedad mágica de Suzuko —completó Arashi con una media sonrisa.

Los labios de Kitsune también se curvaron ligeramente. Se volteó de espaldas a la ventana y observó a los invitados.

—Probablemente. En cuanto a Touya-kun, se fue de acá hace poco para conseguir algo de beber.

Arashi asintió y se dejó sumergir en una profunda reflexión por unos momentos. Aunque su hijo fuera mayor y, según la tradición, fuera su natural sucesor en el Consejo, a Touya no le gustaba la política y no pretendía seguir los pasos de su madre. Siendo así, era a Kitsune quien le cabía representar a la familia entre los Ocho en el futuro y no creía que fuera una mala elección. Al contrario. En algunos aspectos, Touya era demasiado parecido a su padre como para poder encarar con firmeza el papel que se esperaba del Juez de las Sombras.

Meneó ligeramente la cabeza para apartar esos pensamientos. No era el momento adecuado para pensar en ello.

—Kitsune-chan —la llamó con voz seria, volviendo su atención a su sobrina—. ¿Qué opinas de este ministro?

—No me gusta —respondió ella con sencillez.

Arashi sonrió nuevamente.


***************************************



Glosario
Irashaimase - bienvenido(a)
Konbanwa - buenas noches
Obasan - tía
Okaasan - madre
Otōsan - padre