HITSUZEN







Tanabata Matsuri:

La hora de la estrella










Narrador: Había una vez una princesa. Y había una vez también un príncipe. Los dos se enamoraron, como en todo buen cuento de hadas y, embriagados de amor, se olvidaron de sus obligaciones y sus deberes. El Padre Celestial, como castigo, los separó —ella la estrella Vega y él la estrella Altaír— con toda la distancia de la Vía Láctea entre sí.

El sufrimiento de los dos príncipes fue inmensurable. Compadecido, el Padre Celestial permitió entonces que, una vez por año, ellos se pudiesen encontrar. En el séptimo día del séptimo mes, un puente uniría los dos extremos de la vía láctea, entre Vega y Altaír.

En ese día se conmemora entonces el Festival de las Estrellas. A los dioses, los mortales presentan sus deseos, en especial aquellos que hablan de amor. Y bajo los cerezos en flor, muchos terminan por reencontrarse.

(El escenario está oscuro. Suenan los primeros acordes de "I talk to the rain". Poco a poco una luz roja incide sobre escenas de batalla: campos devastados, tumbas, saqueadores de cadáveres. Entra en escena el espíritu de la tormenta. Primer solo. Se apagan las luces).


Tanabata Matsuri: La hora de la estrella – Acto 01 – Escena 01


Narrador: A ningún hombre le es dado escapar de la guerra, que siempre estalla donde quiera que ellos existan. ¡A la defensa de la tierra, de la patria, del pueblo, hete ordenado, levantaos en armas!

(Luz. Salón imperial. Mensajeros arrodillados frente al trono)

Imperador (de pie): Sellad las cartas con mi blasón. Ensillad los caballos con celeridad. Sellad el destino de vuestro Imperio. Que todos sepan que la paz no es más omnipresente y que todo hombre que pueda blandir una espada se presente en los campos de batalla. Que vuestra noticia se esparza con el viento, pues es llegada la hora de proteger a los que amáis.

(Salen los mensajeros. Se apagan las luces. Relinchos de caballo y sonido de golpes)


Tanabata Matsuri: La hora de la estrella – Acto 01 – Escena 02


(Interior de un templo todo adornado con lirios)

Mitsuki: ¿Estás segura de que todo está en su lugar? ¿Ese tallo no está demasiado largo? ¿El obi está bien sujeto? ¿El maquillaje todavía no se corrió?

Miyuki (sonríe): Ten calma, nee-chan. Más que nunca te asemejas a la reina de las estrellas, la misma y resplandeciente luna al que tu nombre hace honor, vestida de blanco y plata. Nadie te podrá resistir, ni siquiera el siempre serio Suoh. No entiendo por qué te preocupas tanto; dudo incluso que él sea capaz de pronunciar sus votos tan pronto te aviste.

Mitsuki: Tú todavía no amas, Miyuki-chan, y como tal no conoces las aflicciones de un corazón amante. Hoy no me basta con que todo esté en su lugar. Hoy la propia perfección no me basta. Pues hoy, sí, hoy, Suoh ha de tomar mi mano ante el sacerdote y así hacerme su esposa.

Miyuki: Tal vez tengas razón y yo sea aún muy joven para comprender lo que es que esa sustancia que tú llamas amor. A mí me parece alguna especie de obsesión, lo creo una locura subordinar por elección propia tu voluntad a la de otro. Subyugada por un hombre y por tu corazón... Se me escapa a la razón por cuáles mecanismos él te llevó a renunciar a tu libertad.

Mitsuki: ¿Quieres que te explique por qué medios fui a enamorarme, imōto? Al contrario de lo que tú puedas pensar, no elegimos querer amar. No es algo que tú puedas someter a tu necesidad de racionalizar todo lo que te rodea. (Se levanta y canta "Aozora"):

El mar continúa eternamente, en la distancia azul
El sendero continúa eternamente, siguiendo adelante

La persona que ríe de verdad primero, gana
La persona que más amo está riendo

Aunque esté más lejos que cualquier otro, ¿todavía sonreirías para mí desde aquí?
Cuando cierro mis ojos, de repente puedo sentir el aroma de un día de verano

Jugando en ese río, sólo los dos, estábamos cubiertos de barro
Estoy persiguiendo esa nube... si la alcanzo seré feliz

El que suba más rápido esta colina gana
Aspirando a ese lugar que más nos gusta

Tengo tantos recuerdos que casi no necesito nada más
Cuando cierro mis ojos, puedo sentir el aroma de ese mar

El verano llega nuevamente, con un brillo plateado
Nuestras sombras se reflejan en la superficie del agua

Aunque esté más lejos que cualquier otro, ¿todavía sonreirías para mí desde aquí?
Cuando cierro mis ojos, de repente puedo ver el cielo azul de ese día


Miyuki (desvía la mirada a otra parte): Hay, sin embargo, algo fúnebre en tu vestimenta blanca, en las flores que abundan en el templo, el perfume dulzón que parece abotargar todos mis sentidos. Y está además ese frío que me viene del alma, ese presentimiento de cosas funestas... Sin embargo es primavera... Estamos casi en el Festival de las Estrellas; ¿qué ocasión más propicia que ésta para una boda?

Sacerdote (entrando): Ya es hora, ya es hora. (Gira alrededor de sí mismo) Pero bueno, ¿dónde estás tú?

Suoh (aparece y sujeta la trompetilla del viejo sacerdote): Estoy aquí, mi señor.

Sacerdote: Oh, por un momento pensé que el novio habría huido.

Suoh (sonríe y se prepara para responder cuando se percata de la novia): Mitsuki...

Mitsuki (suspira): Suoh...

Miyuki (voltea los ojos): No hay quien entienda tanto suspiro... Se me revuelve el estómago con tanto azúcar sólo de presenciar tal encuentro...

Sacerdote (abre un viejo libro): Vamos a proseguir con esto, vamos a proseguir con esto. Bueno, vamos, acérquense, no se avergüencen en comenzar con sus votos.

(Tropel de caballos. Relinchos. Caos. Un mensajero todo sucio de tierra irrumpe por el templo)

Mensageiro: ¡Tu Emperador ordena! ¡Si eres capaz de mantenerte en pie y blandir una espada, parte al norte, a los campos de batalla. La guerra ya no es más un simple espejismo, los pueblos de las montañas están descendiendo las laderas. Álcense en armas, señores, preparaos para la gran batalla (sale corriendo).

Sacerdote: ¡Oh, pero qué momento tan inoportuno! ¡Estamos en medio de una boda!

Mitsuki (aprieta el hombro de su prometido): ¿Suoh?

Suoh: No puedo dejar de obedecer, Mitsuki.

Mitsuki (inclina la cabeza): Sí, lo sé. Ningún motivo que te presente ahora escaparía de ser llamado egoísta. (Susurra) Pero aún así te amo.

Suoh (levanta el mentón de ella con delicadeza; los dos se miran): Pase lo que pase, Mitsuki, yo he de mantener los votos que hemos hecho aquí. Y he de amarte por encima de cualquier otra cosa, incluso por encima de mí, de mi dignidad o mi libertad. Los dioses son testigos de que renuncio a todo lo que fui o tuve por los grilletes con los cuales me apresas ahora.

Mitsuki (con voz débil): Ya te echo de menos. Necesito retenerte un poco más... u olvidaré tu cara, tu voz. Tus manos... (sujeta sus manos y los dos se miran) ¿Quién estará allá para sostener tus manos?

(Se apagan las luces. Música "Blue Clouds". Entra el espíritu de la primavera, que luego da lugar al espíritu del verano, antes de que lleguen el del otoño y el del invierno. Se apagan las luces).


Tanabata Matsuri: La hora de la estrella – Acto 01 – Escena 03


(Luz difusa y blanca. Jardín, enorme cerezo en el centro del césped)

Miyuki (entra corriendo y llorando y se va a acurrucar a las raíces del árbol): ¿Por qué? ¿Por qué tiene que ser así? ¡Desfallece de dolor, cuerpo y corazón, razón, alma, dolor! ¡Desfallece quien juraste amar! ¿Por qué no mandas noticias? Hace menos de un año que tú eres mi cuñado y ya siento odiarte. (Llora desesperadamente) Dolor, no te la lleves. Amor, pasión, no la alejen de mí. Daré mi vida a cambio, pero trae de vuelta a mi hermana... (canta):

Cuando las flores de cerezo flotan, estoy sola
Exhausta, no consigo librarme de estos sentimientos reprimidos dentro de mí

Cuando el color de las nuevas hojas cambia, sentimientos se desbordan
Pierdo la visión de todo y soy guiada hasta ti

Los árboles a nuestro alrededor nos dijeron en silencio
Lo que tú y yo vimos:
La gente no necesita limitarse a tan sólo un lugar

Cuando las hojas marchitas cambian de color, estoy cerca de ti
Y mientras los días que pasan se borran, nuestro amor cambia

Pero por favor, deja a estos árboles
Proteger estos sentimientos
Susurrando en silencio sus hojas sobre nosotros
Sólo una vez más...

Sin que demore mucho, las estaciones pasarán
Y seremos llevado a otro lugar
Pero ahora sólo sé una cosa
Abrázame en silencio

Cubiertos por la nieve, los sentimientos se pierden
Las huellas desaparecen, el sonido desaparece en vano

Pero por favor, deja a estos árboles
Proteger estos sentimientos
De esta forma, congelados en la eternidad
Podremos vivir aquí

Los árboles a nuestro alrededor nos dijeron en silencio
Lo que tú y yo vimos:
La gente no necesita limitarse a tan sólo un lugar

Cuando las flores de cerezo flotan, estoy sola
Saboreando mis pensamientos sobre ti


("Sakurairo Maukoro". Miyuki se duerme).


Tanabata Matsuri: La hora de la estrella – Acto 02 – Escena 01


(Miyuki está dormida. El viento comienza a soplar. Pétalos de cerezo se desprenden del árbol y comienzan a danzar al son del viento, formando los contornos de una mujer. Canción: "A song of storm and fire". Aparece el espíritu del cerezo. El escenario cambia a un descampado, en donde un lago domina la vista. Ella continúa bailando hasta chocarse contra una pared invisible y ser lanzada hacia atrás. El viento comienza a soplar más fuerte, formando un torbellino frente al primer espíritu hasta adquirir forma femenina. Aparece el espíritu de la tormenta. Bailando, le niega el paso. Cerezo trata de pasar y Tormenta desenvaina su espada lentamente. El otro espíritu se suelta la cinta del cabello y hace que cobre vida propia y ataque como una serpiente. Las dos comienzan a luchar. Después de muchos golpes, Tormenta consigue desarmar a Cerezo. Pero antes de que la lucha llegue a su fin, se oyen pasos).


Tanabata Matsuri: La hora de la estrella – Acto 02 – Escena 02


(Mismo descampado. Los dos espíritus se desvanecen y sólo se ven las formas del viento y pétalos de cerezo volando aquí y allá).

Suoh (entra): Por mi fe que jamás pensé que sería tan doloroso. Bellos son los cerezos, en cuyo colchón de pétalos primero te conocí. Pero aquí no hay siquiera un árbol en donde pueda dejar mi petición a las estrellas... Un año... y es como si fueran muchos más, lejos de ti. (Saca un origami del bolsillo y lo arroja al agua, dejando que se hunda mientras hace una oración silenciosa. Después se retira)

(Las aguas del lago comienzan a formar ondas. Poco después aparece una tercera forma de mujer. El espíritu del lago se interpone entre Tormenta y Cerezo. Música "Hear our prayer" para el solo, al final del cual el espíritu del cerezo consigue entrar al campamento).



Tanabata Matsuri: La hora de la estrella – Acto 02 – Escena 03


(Noche en el campamento. Millones de tiendas están armadas. Aquí y allá subsisten algunas fogatas. A lo lejos se escuchan gritos de guerra y se ve el resplandor de una gran hoguera. Un joven sale de una de las tiendas, sus pasos retumbando siniestramente en el vacío).

Akira: Hay algo siniestro en esas sombras que se lanzan sobre nosotros, provenientes de ese lugar infernal situado más adelante. (Mira hacia delante y percibe pétalos de cerezo volando serenamente). He aquí algo admirable... Nunca imaginé que echaría de menos las flores que mi madre cultivaba en nuestro jardín, mucho menos que las vería aquí, alimentando mi melancolía, en estos campos donde sólo buitres y animales de carroña tienen su morada.

(Lentamente una suave melodía se superpone a todos los otros ruidos. Música: "Guess how much I love you". El perfume de los cerezos se hace presente en toda la escena y una silueta de mujer se mueve entre las sombras. Solo del espíritu del cerezo. Ella entra a una de las tiendas).

Akira (se restriega los ojos): ¿Estaré imaginándome cosas? ¿Una mujer? ¿Qué podría estar haciendo aquí una mujer? ¿Y en la tienda de Suoh? No puedo creer que esté recibiendo en su lecho a otra que no sea su esposa. Conocí a Mitsuki cuando todavía éramos niños y todavía puedo recordar el brillo que siempre había los ojos de ella y en los de Suoh cuando estaban juntos. No puedo haberme equivocado tanto... (Akira se encamina hasta la tienda de su amigo, pero antes de llegar allá Suoh aparece).

Suoh (se limpia el sudor y habla en voz baja): ¿Qué significa esto?

Akira (se acerca): Ohayō, Suoh-kun. ¿Ya despierto, incluso antes de que el sol haya salido?

Suoh (se voltea hacia su amigo): Tuve una pesadilla, Akira. Mitsuki me estaba llamando... llamándome al borde de la muerte...

Akira (pone los ojos como platos mientras mira disimuladamente la tienda del otro, que se encontraba completamente vacía): ¿Mitsuki? ¿Al borde de la muerte? Debes haber comido demasiado en la cena.

Suoh (sacude la cabeza): No. Su voz era demasiado nítida... Mitsuki está desfalleciendo sin noticias mías. Y no puedo hacer nada, preso como estoy en mi deber de honor, incapaz de ausentarme por un instante siquiera de los malditos campos de batalla. No tendré paz ni sosiego mientras no sepa qué es de mi esposa.

Akira (suaviza su expresión mientras posa una mano sobre el hombro de su amigo): A decir verdad, Suoh, hace poco tuve la impresión de haber visto una silueta de mujer penetrar sigilosamente en tu tienda. Tal vez sea una bruja, un espíritu malo que nuestros enemigos enviaron para atormentar a los hombres del campamento.

Suoh: ¿Y por qué sólo yo aparezco atormentado entonces? No, Akira. Ese perfume de cerezos me es bien conocido. Si algún espíritu pasó por aquí, vino de los jardines de mi casa.

Akira: ¿Y qué pretendes hacer entonces?

Suoh: Volver a casa, ¿qué más podría hacer?

Akira: Pero, Suoh, abandonar el ejército a estas alturas... sería considerada una traición, dirían que desertaste... Pondrían precio a tu cabeza.

Suoh: Nada más me importa, Akira. Hice una promesa y pretendo cumplirla. (Mira el cielo oscuro) Pasó casi un año. El Festival de las Estrellas se aproxima nuevamente y he de pasarlo en casa, conforme la petición que les hice a los dioses.

Akira (suspira): Pues muy bien. Si no puedo quitarte esa idea, he de ir contigo. Fuimos amigos en vida, Suoh, y si es necesario seremos amigos en la muerte también.

(Suoh sonríe. La luz va disminuyendo. Se apagan las luces).


Tanabata Matsuri: La hora de la estrella – Acto 03 – Escena 01


(La mitad del escenario se ilumina con una luz roja. Se ven dos ejércitos, uno frente al otro. Música: "Catastrophe". Los líderes de los ejércitos desenvainan sus espadas. Gritos. Las hordas van las unas contra las otras. La otra mitad del escenario se ilumina de azul. Akira y Suoh huyen llevando sus pocas pertenencias, corriendo por caminos vacíos y sombríos. Mientras de un lado caen cuerpos sobre cuerpos, del otro los dos jóvenes aprovechan cada sombra para esconderse. Finalmente la batalla parece terminar, pero algunos enemigos de la parte roja huyen a la luz azul. Se apagan las luces. Exactamente en el centro del escenario aparece Miyuki inclinada sobre una cama, en donde Mitsuki parece delirar).

Mitsuki (respira con dificultad): Está volviendo, Miyuki-chan... Siento que a cada minuto nuestro reencuentro está cada vez más cerca.

Miyuki (limpia el sudor de la frente de su hermana): No hables, hermana mía. Ahorra tus fuerzas. Si él viene, es preciso que te encuentre restablecida. Tienes que luchar, Mitsuki.

Mitsuki (sonríe): Pero no he de encontrarlo aquí... (voz va muriendo, así como la luz) No en este mundo...


Tanabata Matsuri: La hora de la estrella – Acto 03 – Escena 02


(Una aldea común. La gente corre asustada entre los adornos que están dispersados por toda la ciudad para el Tanabata Matsuri. Hombres sucios, de abundante barba —los fugitivos de los pueblos de la montaña— matan a todo el que se acerca. En el centro de la plaza, Suoh y Akira están sucios de sangre, con sus espadas desenvainadas).

Akira: ¡Son muchos, Suoh!

Suoh (en voz baja): Siento que no dejaré este lugar con vida. Si no me encuentro con Mitsuki en este mundo, he de volver a verla en el otro. (Empuña su espada y se lanza sobre los combatientes).

(Música: "Best years of our lives". Suoh consigue derribar a dos enemigos, pero el tercero entierra su katana en el brazo de Suoh. Éste se tambalea).

Akira (trata de librarse de sus propios enemigos): ¡Suoh!

(Suoh cae de rodillas, pero antes de que el bárbaro lo mate, él lo derrota. Sin embargo otro aparece por detrás y atraviesa su espalda. Esta vez Suoh cae desvanecido en el suelo).

Akira: ¡¡¡SUOH!!!

Narrador (voz de Suoh): He de cumplir mi promesa. El día en que las estrellas se encuentran... (el escenario se oscurece y forma una proyección de la Vía Láctea) He de volver a verla en el otro...


Tanabata Matsuri: La hora de la estrella – Acto 03 – Escena 03


(Jardín de la casa de Mitsuki y Miyuki. Hay un ataúd frente al cerezo, completamente cubierto de flores. El cuerpo de Mitsuki está tendido sobre el ataúd y Miyuki está arrodillada al lado del cadáver de su hermana. Se escuchan pasos en el césped y Miyuki alza la mirada cuando Akira entra en escena, llevando en brazos el cuerpo de Suoh).

Miyuki (se levanta y se seca los ojos hinchados): No puedo creer lo que veo. Mi cuñado... Pero ¿qué sucedió?

Akira: Fuimos atacados anoche. Suoh salvó a una aldea del ataque de villanos. Sin embargo...

Miyuki (inclina la cabeza): Es con triste sorpresa que escucho tus palabras, Akira-kun. Mi hermana falleció ayer, en las primeras horas de la noche, murmurando el nombre de Suoh.

Akira: Creo entonces que expiraron al mismo tiempo y de la misma forma. Cuando llegué hasta Suoh, él todavía respiraba. Y lo último que oí de sus labios fue el nombre de su esposa.

(El viento sopla derribando algunos pétalos que, por instantes, parecen bailar sobre el ataúd de Mitsuki. Akira deposita el cuerpo de su amigo junto al de ella. Suena "Kaze no Machi He" instrumental. Por entre la lluvia de flores, aparecen dos siluetas fantasmagóricas. Akira y Miyuki, parados lado a lado, se miran mientras los espíritus de Suoh y Mitsuki se sonríen mutuamente, estrechándose las manos antes de abrazarse).

Miyuki: Puedo ver a través de un velo de lágrimas... Dulce y tierna ilusión. ¿Es tu risa que oigo, hermana mía? ¿Dejaste la sepultura para recibir al que amaste en vida?

Akira: Ilusión o milagro, quién sabe. Pero aquí veo a mis amigos, tales como fueron en vida. El Padre Celestial se compadeció de la suerte de ambos. Hoy, en el Festival de las Estrellas, cuando la Vía Láctea se transforma en un puente para Vega y Altaír, ¿no sería lógico que ellos también pudieran cumplir sus votos?

(Entra el coro. "Kaze no Machi He". Se cierra el telón).