HITSUZEN







Volumen 02 - Capítulo 10

Cita










Mientras salía de los bastidores, Shizu no pudo dejar de pensar en la invitación que Kou Tooru le había hecho horas antes. Él sencillamente la abordó y la invitó a salir, sin haberse conocido nunca antes oficialmente. Ella sabía quién era el representante de la familia Kou que estudiaba en Amaterasu... y la forma como él fue a ella la dejó curiosa. Eso fue más que suficiente para aceptar el paseo.

Al ver al muchacho parado, esperándola con una linda sonrisa en el rostro, no pudo dejar de devolverle la sonrisa. No dejaba de parecerle todo muy inusitado, pero al mismo tiempo era muy interesante.

Konbanwa, Kou-san. Estoy lista —Shizu se detuvo, sin saber qué hacer.

Konbanwa, Akiba-san —respondió él, haciendo una corta reverencia.

Shizu vestía un kimono rojo, de forma que el escote apenas se veía parcialmente. El obi estaba atado firmemente a su cintura y aun bajo la pesada tela de la prenda él podía notar sus delicadas curvas. El cabello recogido parcialmente en una coleta dejaba al descubierto su blanco cuello. Una sonrisa que podría ser interpretada como provocativa sólo por quien conocía a Tooru a fondo se insinuó en los labios de éste al ver lo bella que ella estaba incluso sin la ropa de la actuación.

—¿Adónde deseas ir? —preguntó simpático.

—Todavía no he atado mi cinta en el bambú, lo dejé para hacerlo después de la obra. ¿Tú ya fuiste? —preguntó ella

—Todavía no, pero si quieres podemos ir juntos. ¿Qué te parece?

Shizu asintió con otra sonrisa. Dejó entonces que Tooru se situara a su lado y juntos se dirigieron por el camino de piedras iluminado apenas por unas pocas antorchas que conducían al bambudal de los deseos, en donde los estudiantes de Amaterasu ataban sus tanzakus, las papeletas de colores que contenían sus peticiones para que fueran atendidos por Orihime y Kengyu, conforme rezaba la leyenda.

El joven Kou notó que la joven lo miraba por el rabillo del ojo, como si quisiera preguntarle algo pero sin saber cómo abordarlo.

—Puedes decirme lo que estás pensando, Akiba-san. No lo tomaré como una descortesía —dijo, sonriendo para incentivarla.

Shizu se mordió ligeramente los labios y procuró las palabras adecuadas.

—Es que... todavía no entendí lo que te llevó a abordarme durante la representación. Fue medio... cómo decirlo... inesperado.

—Esperaba que pensases eso, después de todo nunca nos hemos hablado antes, aunque yo ya me había fijado en ti desde la representación del Festival de Cultura del año pasado —dijo en tono ameno, ya que no quería asustarla—. Cuando te vi hoy en el escenario, encarnando el espíritu de la primavera de forma tan graciosa, decidí hacer lo que pensé desde hace tiempo. Decidí que era el momento de conocerte. Espero que no me malinterpretes ni me creas demasiado atrevido.

Al ver a Shizu inclinar la cabeza Kou sonrió: ella había aceptado el elogio y no le había parecido para nada atrevido.

—Qué bueno que te gustaron las presentaciones —alzó el rostro nuevamente para hablar con él—. Este año Megumi-senpai se esforzó mucho y todas nosotras hicimos mucho para que saliera perfecto. Es bueno oír que fue apreciado... y... —Shizu bajó la voz y sonrió al darse cuenta de lo que estaba haciendo—. Estoy parloteando. Gomen nasai.

—No necesitas disculparte —él sonrió nuevamente—. Es bueno ver a alguien demostrar tanta pasión por algo... Y el club de danza parece ser importante para ti.

—Sí, lo es, bailo desde que tengo memoria...

Shizu se sintió bien por haber aceptado salir con Tooru. Algo en él la atraía, más que su forma de hablar o el caballerismo con que él se conducía en ese momento. Queriendo saber más de él, preguntó:

—¿Y tú? ¿Formas parte de algún club que te gusta o lo haces por obligación curricular?

Kendo y ajedrez —respondió él—. El primero lo hago en parte por obligación curricular, aunque admito que me gusta un poco empuñar la espada, pero el segundo es mi verdadera pasión. Es un juego elegante, que requiere de razonamiento, estrategia y lógica.

Los dos charlaron un poco más a gusto sobre ellos hasta que llegaron al espacio separado para que los alumnos pudieran colocar sus tanzakus. A pesar de que la cantidad de gente era grande, la mayoría hablaba bajo o no lo hacía; preferían pensar en el deseo que iban a pedir.

Shizu sacó la cinta verde que recogía parte de su cabello y la usó para atar su pedido, haciendo que los mechones que estaban sujetos cayeran sobre su cara.

—¿Vas a poner el tuyo también?

—Ve tú primero. Yo puedo esperar —dijo él mientras sacaba un papel rojo del bolsillo.

A medida que Shizu se alejaba, Tooru miró a la joven con atención. La leve cadencia de su caminar, el cabello negro balanceándose sobre su espalda. Definitivamente estaba en presencia de un Stradivarius. No podría haber hecho mejor elección.

Después que los dos depositaron sus respectivos deseos en los bambúes, retomaron el camino de regreso al predio principal, todavía charlando.

—Debo darte las gracias, Akiba-san —dijo Tooru en cierto momento.

—¿Por qué? —preguntó ella, confusa.

—Por no haber preguntado sobre mi familia. Generalmente el que yo sea miembro de uno de los ocho clanes del Consejo de Suzuko atrae más la atención que mi persona. Sumándose al hecho que tenemos una fortuna considerable.

Shizu sonrió a medias antes de responder.

—Sé quién es tu familia, yo soy de Suzuko. Sólo me imaginé que debe ser complicado provenir de una familia tan famosa en donde todos siempre se ponen a preguntar sobre ellos y no sobre ti.

—Cuando no es eso, frecuentemente confunden mi buena educación con arrogancia —dijo él, desviando momentáneamente la mirada.

Shizu interpretó su reacción como tal vez ofensa o resentimiento, pero conocía muy poco a Kou para afirmarlo con seguridad y tampoco vio cuál fue la expresión de su rostro después de decir eso. Aún así ella sintió simpatía hacia él.

Cuando Tooru volvió a mirar a Shizu, fue nuevamente con una sonrisa.

Arigatō gozaimasu, Akiba-san. Por eso y por dejarme ver a la joven que existe aparte de la bailarina graciosa que vi en el escenario hoy.

Mientras decía eso, él acercó una de sus manos a la de Shizu y dejó que los dedos de ambos se entrelazasen. La reacción de ella fue mirar a Tooru mientras dejaba que los dedos se cerrasen sobre su mano. Los ojos de ella brillaron mientras sentía un calor agradable dentro de su cuerpo.

Un silencio confortable se instaló entre ellos. Shizu, sin darse cuenta, terminó por desviar la mirada hacia el cielo estrellado, la razón de ese festival, mientras Tooru continuaba mirándola a ella, aprendiendo cada una de sus reacciones. La joven dejó fluir su voz límpida y suave en una canción.

Sasa no ha sara-sara... Nokiba ni yureru ... Ohoshi-sama kira-kira ... Kin Gin sunago*.

Volteó la cabeza para mirar a Tooru con serenidad. Dándose cuenta en ese momento que sólo los dos se encontraban en el sendero, él se inclinó suavemente en dirección al rostro de Shizu. Sonrió al ver que ella cerró los ojos, esperándolo, pero para sorpresa de la joven, Kou depositó un suave beso en su mejilla.

Al apartarse él pudo ver una duda en los ojos de Shizu y una sonrisa en sus labios, demostrándole que ese gesto había sido bien recibido.

—Me gustó mucho salir contigo, Akiba-san, y me gustaría conocerte mejor... si me lo permites.

—Me encantaría, Kou-san

Mata ashita, Shizu-san... Y llámame Tooru, por favor —besó su mano y se marchó.

Shizu lo miró alejarse. No estaba acostumbrada a tener a alguien tan educado y tan cortés pidiéndole conocerla, no sabía cómo reaccionar. Eso era algo que la dejaba todavía más interesada en Tooru; él era diferente a los chicos que hasta ese día la habían abordado.


Extra

by Juju-chan

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Glosario
Konbanwa - buenas noches
Obi - faja de tela ancha usada sobre el kimono
Gomen nasai - perdóname
Arigatō gozaimasu - muchas gracias
Mata ashita - hasta mañana
*Las hojas de bambú, murmuran, murmuran,
balancean las puntas.
estrellas brillan, brillan,
granos de arena de oro y plata.