HITSUZEN







Volumen 01 - Capítulo Extra

Viaje a través de los recuerdos
Parte I








Era todavía muy temprano cuando Shizu se despertó. Tenía bastante tiempo para arreglarse y salir rumbo al navío que la llevaría a Amaterasu. Se acurrucó más en la cama pero se dio cuenta de que la ansiedad no la dejaría dormir. Suspirando, se levantó y automáticamente tomó el prendedor de pelo de la mesita de luz.

Cuando fue a tomar su cadenita vio la foto de su primera familia, en donde ella era el bebé en los brazos de su madre. Mucho pasó desde el día en que esa foto fue tomada. A su lado estaba la foto en la que aparecía su segunda familia.

Era una chica afortunada y estaba viva, pensaba. Si no lo viera todo de esa forma no podría vivir, ya que estaría siempre pensando en su madre y en sus hermanos que murieron. Shizu agitó la cabeza para apartar ese pensamiento y fue a tomar un baño. Aprovechó el tiempo que tenía de sobra y permaneció debajo de la ducha, sintiendo el agua caer por su pelo y su espalda. Era un ritual relajante del que pocas veces se podía dar el lujo.

Oyó un ruido en su cuarto y salió todavía mojada del baño, creyendo que su hermano podría estar revolviendo sus cosas. Sonrió al ver a su hermana menor saltando en su cama como una monita.

—Mi linda, o te fracturas tú o rompes algo si sigues haciendo eso —Shizu fue hasta la puerta para trancarla.

—Voy a aprovechar todo el tiempito que tengo contigo y no me voy a despegar hasta la hora que te vayas. ¡¡¡Te amooooooo!!! —Kiyo saltó de la cama hasta los brazos de su hermana mayor, quien la atrapó en el aire.

—Si creces más no voy a poder sujetarte. Te estás volviendo de mi tamaño.

La pequeña Akiba sonrió toda orgullosa del elogio, ya era casi una jovencita. Vio a su onee-chan tomar el cepillo de pelo para peinarse y se sentó a su lado, tomó uno también y empezó a imitar todos los gestos de Shizu, que sonreía boba y orgullosa al verla.

Mientras su hermana pequeña imitaba todo, la joven se fue vistiendo sin dejar de reírse de cada error que cometía. Kiyo se quejó de la falda que tenía puesta diciendo que era demasiado larga, cosa que hizo reírse mucho a Shizu.

—¿Estamos listas y bonitas? —le preguntó a su hermana, quien tomó un lápiz labial para pintarse.

—Necesitas más labial... Más brillo en la boca llama la atención.

—¿Cómo lo sabes? —Shizu arqueó una ceja, dudando de lo que acababa de oír.

Toda la respuesta que obtuvo fue un «mmm» y una expresión orgullosa en el rostro de Kiyo. Sin esperar otra pregunta, la pequeña salió del cuarto diciendo que deberían desayunar pronto.

Shizu terminó de guardar algunos objetos y vio que algunos CDs habían quedado en la habitación de abajo, el antiguo sótano que fue modificado por su padre para ser su lugar de danza y relax. Miró a su alrededor y vio que había dejado su bolsa preparada frente al espejo, al lado del equipo de audio, en donde había también varios videos de estilos y su ropa.

Cuando subió la escalera para guardar su bolsa de CDs y desayunar, vio que la puerta estaba trancada.

«¡No puedo creer que ya empezó!».

—¡Papá! ¡Kiyo! ¡Que alguien abra la puerta! —Shizu aporreó la puerta con todas sus fuerzas.

Ya se disponía a golpear nuevamente cuando la puerta se abrió y se encontró con su hermano, que —estaba segura— fue quien la había trancado. —¿Te quedaste de nuevo encerrada? Te estás quedando caduca —Hoitiro sonrió maliciosamente al hablar.

Shizu iba a responder pero vio a su padre acercarse y se contuvo. No quería darle el disgusto de ver a sus hijos peleando y odiándose.

—¿Ya ayudaste a tu hermana? Ohayō gozaimasu, kaijyuu.

—Buenos días, otōsan. Voy a guardar esta bolsa y a comer algo para no llegar tarde.

—Eso está muy bien, ya que les hice un café reforzado para ustedes —Yassu salió de la cocina para llamarlos.

—¡Y para míiiiiiii! —Kiyo pasó corriendo delante de todos y se fue derecho a la cocina.

Poco rato después todos estaban en el carruaje. Mientras se alejaban, Shizu sintió que se estaba poniendo cada vez más ansiosa. Quería llegar pronto al muelle, encontrarse con Sayo y volver a ver a Hilde.


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Abril había llegado... y con él las flores de cerezo que eran la alegría de todos los habitantes de Suzuko. Los bosques y parques estaban llenos de familias haciendo picnics, celebrando la floración de las sakuras.

La pequeña litera que pertenecía a la familia transitaba por las calles bien cuidadas del pueblo, la madera sonando contra los adoquines, mientras el viento le traía el sonido de los pasos apresurados de la gente.

Finalmente se detuvieron en el puerto. El muelle estaba lleno de estudiantes y familias llorosas por la separación. Ella fue la primera en descender del vehículo y saltó rápidamente a la calzada.

Kitsune sonrió ligeramente y aspiró el aroma salino del mar. La brisa no estaba muy fuerte, lo que significaba que iba a ser un viaje tranquilo.

Onee-chan!

La joven se volteó en dirección a la litera a tiempo de atrapar en sus brazos a la pequeña Kori, que acababa de saltar. Abrazó a su hermana con cuidado antes de depositarla en el suelo.

—Ve con calma, Kori —la reprendió con suavidad, aunque sin dejar de sonreír—. Podrías haberte caído.

—Yo sabía que me irías a sujetar —respondió la otra con seguridad.

Los dos últimos ocupantes del vehículo salieron, un joven y un señor de edad ya avanzada, que se paró orgullosamente junto a ellos. Touya fue rápidamente a hablar con el cochero para que las maletas fueran embarcadas, mientras el patriarca de los Yamamoto los miraba con una media sonrisa. Kitsune soltó a su hermana y se acercó a su abuelo.

—Cuídate, Kitsune —le dijo a modo de despedida.

—No te preocupes, ojiisan —respondió tranquilamente, antes de volverse hacia su hermana—. Nos vemos el mes que viene, Kori.

—Y tú también cuídate, Touya —le dijo Kotaro a su nieto mayor, que se acercaba nuevamente—. Y vigila a tu prima.

Touya asintió con una sonrisa serena.

—Puedes quedarte tranquilo, ojiisan. Me encargaré de que Kitsune no se meta en problemas.

La joven arqueó ligeramente una ceja pero no dijo nada. En vez de eso se dirigió una vez más a su abuelo.

—Insísteles a mis padres que, sin importar lo que ellos puedan pensar, realmente no estoy enojada con ellos por no venir a despedirse. Comprendo que sean gente ocupada... Y definitivamente okaasan no necesita prender fuego a Tokio porque su trabajo no la deja en paz.

Kotaro sonrió mientras pensaba en su hijo y, especialmente, en su nuera.

—No te preocupes, se los diré.

Kitsune sonrió nuevamente y se despidió por última vez de su hermana. Touya esperó a que ella terminara antes de dirigirse a su prima menor.

—Y tú encárgate de todo mientras estemos fuera. No dejes que Yōko ni Yasuko exploten la casa, ¿ok?

La niña asintió, orgullosa de la misión que había recibido. Kitsune y Touya se miraron antes de que éste comenzara a abrirse camino entre los muchos que se despedían en el muelle, seguido de cerca por ella para finalmente embarcar.

Esa noche estarían de vuelta en Amaterasu.


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Glosario
Onee-chan - hermana mayor
Ohayō gozaimasu, kaijyuu - buenos días, monstruito
Otōsan - papá
Sakura - árbol o flor de cerezo
Ojiisan - abuelo
Okaasan - mamá