HITSUZEN







Volumen 01 - Capítulo 04

Práctica








Era inicio de semana y aun con tantos deberes que hacer y entregar, Shizu caminaba en dirección al club de danza. Le había pedido a Megumi-senpai para usar la sala para practicar un poco, aprovechando que era el final del día y no habría ninguna persona utilizando el espacio. Megumi le había concedido el honor de co-coreografiar las danzas de la obra que presentarían y la joven Akiba tenía mucho trabajo que hacer: sentía que debía bailar lo que había sido creado hasta ahora para poder agregar más detalles.

Al entrar a la sala vio que sus piernas ya caminaban por cuenta propia, pues ya conocían el lugar. Fue hasta el vestuario para cambiarse de ropa y se puso algo más cómodo para estirarse. A pesar de que la danza era con kimonos, le gustaba usar algo por debajo para poder sentirse más a gusto: unos leotardos que le daban libertad de movimientos.

Antes de la coreografía Shizu quiso aprovechar el espacio todo para ella y puso música instrumental para poder soltar el físico y la mente. Cerró los ojos y dejó que su cuerpo siguiera el sonido. No era ningún estilo en específico, solamente se movía junto con la melodía, sin tener que decidir lo que hacer.

Cuando la música terminó, vio que ya era el momento de revisar la danza de la obra y se puso el kimono. Necesitaba sentir las mismas limitaciones que tendrían las bailarinas. Puso la música de la presentación y comenzó a seguir la coreografía, deteniéndose cuando sentía que debía agregar algo o cambiar alguna parte.

Dos horas pasaron sin que Shizu se percatara. Lo que la despertó fue una sombra que apareció en la puerta, haciéndola detenerse para ver quién era.

—Tus movimientos mejoran cada año. ¿Estás segura de que quieres ser sanadora en vez de seguir la carrera de danza?

La joven Akiba sonrió al ver entrar a la sala al chaval que hizo el comentario. Era Asuya, su primo, por quien Shizu sentía un gran afecto. Era su amigo y a pesar de que muchos pensaban que la amistad entre un hombre y una mujer era imposible, ellos demostraban que la opinión ajena no importaba.

—No deberías estar viendo nada de esto —trató de mirarlo seria.

—Bueno, no tengo la culpa de que alguien que quedó en estudiar conmigo no haya ido. Tuve que salir a buscarte y no fue difícil saber dónde estarías.

—¿Estás queriendo decir que no cumplo con mis compromisos o que soy previsible?

Asuya se rió de la pregunta que no exigía respuesta. Se sentó en el suelo y observó a Shizu estirarse; siempre quedaba impresionado cómo esa chica que conoció en la infancia crecía rápidamente a sus ojos.

—Perdón que no haya ido, terminé concentrándome y no vi pasar la hora —a Shizu no le molestaba que su primo la observara y continuó con su estiramiento, pues sabía que era importante para no tener calambres después—. Entonces, ya que viste la coreografía dime qué te parece.

—Tu ropa no está en buen estado y tu pelo es un desastre.

Shizu se rió en respuesta a la broma. No le importaba qué vestía o el estado de su pelo cuando bailaba... menos aún cuando estaba sólo en presencia de Asuya. Lo miró esperando su verdadera respuesta.

—Está muy buena. ¿Es para la presentación? —preguntó él.

—Sí, y vas a olvidar lo que viste. No me hagas tener que desmemorizarte —sabía que aquello tenía que quedar entre el grupo de danza y teatro.

—¿Piensas que voy a creer que tienes el coraje de hacerlo? ¿Estás creando las danzas de la obra?

—Estoy trabajando con Megumi-senpai. Cuando estoy con ella haciendo los pasos es prácticamente una clase particular —los ojos de Shizu brillaron al hablar—. Soy una persona afortunada.

Se levantó, juntó sus pertrechos que estaban esparcidos por la sala y los guardó.

—Voy a cambiarme de ropa. ¿Me esperas?

Al ver que el otro asentía, Shizu se dirigió hasta el vestuario. Cuando fue a calzarse tomó un bote de ungüento que tenía para las lastimaduras, sus dedos quedaban heridos cuando abusaba de lo que podía o no ser hecho. No queriendo dejar a Asuya solo tanto tiempo, tomó rápidamente sus cosas y se reunió con él.

Los dos caminaron en dirección al dormitorio Aki. Asuya siempre decía que ella debía tener cuidado al andar de noche sola. Era más preocupación que realidad, pero no le gustaba ver que Hoitiro, el hermano menor de Shizu, se acercara a ella.

—Hablas como si no fueras tan buena como Masumi —comentó súbitamente, retomando la conversación anterior. Ya había visto a Shizu bailar antes y sabía lo buena que era.

—Lo que acabas de decir no tiene ninguna comparación. Megumi-senpai me está enseñando a crear. Es más que saber los pasos de baile, es saber colocarlos en armonía: el conjunto de la música, danza e historia. No es una cosa simple —Shizu se detuvo frente a la puerta de su dormitorio. Él no podía seguir.

—Ah, pero apuesto a que no sabe la danza del vientre —Asuya sonrió pícaramente, sabiendo que ella quedaría avergonzada.

—¡Humf! Eres un atrevido y no deberías haber mirado mi clase. Si Hoitiro no hubiera hablado, tú nunca lo sabrías —la joven recordó que se había quedado muy avergonzada cuando su primo entró en la habitación de su casa, en donde estaba practicando la danza del vientre—. Este es el fin de la conversación. ¡Y trata de olvidar lo que viste! Chicos....

Shizu entró a su dormitorio y dejó a Asuya atrás. Sabía que él estaba jugando con ella y no le importó mucho el comentario. Quiso hacer una salida dramática para que él aprendiera que no podía comentar sobre el tema a todas horas... y también para hacerlo dejar de hablar, ya que no había sido invitado a ver su clase... Se había entrometido en algo privado.

Subió las escaleras y fue a su cuarto para recoger ropa y tomar un baño. Su cuerpo le estaba pidiendo descanso y su mente estaba feliz por haber hecho progresos esa noche. Todo lo que necesitaba era una ducha y su almohada. El sueño se encargaría de ella.



Extra



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