HITSUZEN







Volumen 01 - Capítulo 03

Pasos guiados








El pequeño ruiseñor sobrevoló las primeras hileras de alumnos antes de volver hasta la joven y posarse plácidamente sobre su dedo extendido, esparciendo partículas de luz con cada aleteo, antes de que lo que alguna vez fue carne volviera a ser papel.

Ella miró por unos segundos el origami equilibrado en la punta de su dedo antes de que éste se consumiera en llamas de colores, para luego volver su atención nuevamente a los niños.

—¿Alguien más cree que sólo estamos aprendiendo a jugar con papel? —preguntó, cruzando los brazos frente a su cuerpo menudo y sus ojos grises brillando con evidente desafío.

Nadie respondió. Todos seguían estupefactos con aquella pequeña demostración. No podía culparlos, eran todos de primer año, estaban en la escuela hacía poco más de tres meses y en su gran mayoría provenían de familias nashi atae. Considerando que hasta ahora sólo habían tenido contacto con la teoría, no era en vano que quedaban admirados con cualquier acto real de magia.

—Yamamoto-senpai... —uno de los alumnos alzó la mano tímidamente—. ¿Nosotros... de veras podemos hacer eso?

Kitsune sonrió ligeramente. Aquel era uno de los principales objetivos de las clases extras que los representantes del Consejo organizaban para los de primer y segundo año: darles la confianza de que eran capaces de hacer magia tan bien como cualquier otro alumno proveniente de familia tradicional. Aparte de auxiliarlos en la comprensión del mundo que todavía estaban descubriendo, era necesario estimularlos y guiar sus primeros pasos.

—Sí. Para tercer año conseguirán dominar este tipo de técnica —se recostó contra la mesa, aún de brazos cruzados—. Como el conductor utilizado para hacer magia es indirecto, o sea, es el papel con los sutras, el gasto de energía se da sobre el mismo, como pueden ustedes ver. El gasto sobre el mago es mínimo, ya que su único vínculo con el encantamiento es el soplido que le damos al origami para insuflarle “vida” temporal.

—¿Y cuál es la aplicación práctica de esto? —otro alumno levantó la mano.

—Es la manera más rápida y segura de enviar mensajes —quien respondió fue el joven representante de primer año, Kashiwazaki Hōji—. Puedes poner una carta en el interior de los dobleces del origami. Cuando éste se consuma sólo quedará el papel del mensaje.

—Esa es la función más obvia —asintió Kitsune, sonriéndole ligera y casi imperceptiblemente a Hōji—. Pero existió en el pasado gente que utilizó los origamis para fines más... bélicos. En la primera alianza entre magos y nashi atae, durante las guerras de unificación, hay relatos del lado enemigo de temibles dragones que actuaban bajo las órdenes de generales magos... En realidad no eran dragones porque es imposible domesticarlos, sino origamis transformados con ayuda de mantras y sutras.

—Pero un dragón es muy grande... —esta vez fue una alumna de segundo año quien tomó la palabra—. ¿Cómo lo hacían?

—Bueno... Primero el origami tendría que ser aumentado absurdamente y después se seguiría el procedimiento habitual... sólo que, por lo que cuentan los registros, los magos responsables de esos dragones perdían rápidamente sus fuerzas y los animales se desvanecían en el aire en medio de bolas de fuego —respondió la joven—. En un origami pequeño, la pérdida de energía en el soplido es mínima, casi nula, dependiendo de la distancia que el mensaje tenga que recorrer: si es un viaje más largo, el origami cansará un poco más a su creador. Pero el acumulamiento de energía necesaria para mantener el cambio de las moléculas de papel en carne en un animal con las proporciones de un dragón es enorme, suficiente para agotar inclusive a alguien muy poderoso por varios días.

En ese preciso momento sonó el timbre, anunciando el final de otra clase más. Era el final de la tarde y la mayor parte de los alumnos ya no tenía más clase y estaban ocupados con las actividades de sus respectivos clubes. Kitsune sin embargo estaba libre, cosa que rara vez sucedía, considerando el número de actividades de las cuales era responsable.

—Pueden irse —informó—. La semana que viene tendrán clase con Mihara-san.

Algunos alumnos se miraron entre sí sonriendo y otros suspiraron con resignación. Las clases de refuerzo creadas por el Consejo el año pasado eran impartidas principalmente por Yamamoto Kitsune, Kenmei Itadaki y Mihara Haruhiro, los representantes de quinto, sexto y séptimo año respectivamente. Considerando las personalidades de Kitsune y Haruhiro, era como tener clase en dos planetas distintos.

Eso obviamente cuando Mihara se acordaba de llegar en hora. Muchas veces la clase había sido dada por Yamamoto Touya, en favor al representante que, según éste, estaría ocupado con “asuntos de la vicepresidencia”. Fuera como fuese, aunque Haruhiro no fuera tan didáctico como Kitsune, a muchos alumnos les gustaba sus clases; fuera cual fuese el tema, el joven Mihara siempre lo hacía divertido.

Mientras los estudiantes abandonaban el aula, despidiéndose educadamente de ella, Kitsune ordenaba sus libros al mismo tiempo que enumeraba mentalmente los próximos temas que pretendía darles a la clase.

—Yamamoto-senpai.

Se volteó al oír la voz infantil y se deparó con Hōji, acompañado por la representante de segundo año, Arai Misao.

—¿Sí? —preguntó, mirándolos con atención.

—Shiroi-sensei va a poner una prueba de evaluación justo después del Tanabata —respondió Hōji, yendo directamente al grano.

—Y la clase quería saber si podríamos tener alguna especie de... intensivo antes —completó Misao, sonriendo—. Tus clases son muy populares, Kitsune-san.

La joven los siguió mirando por unos segundos con expresión seria, antes de asentir.

—Voy a armar un horario y les informaré en la próxima reunión del Consejo. Puedo hablar también con...

—¡Kitty-chan! ¿Te olvidaste de mí?

Los tres se volvieron en dirección a la puerta, en donde estaba parada una chica un poco más baja que Kitsune, con el cabello de un rojo aberrante y los brazos en jarras. Kitsune suspiró.

Sumimasen, Rika-chan —se disculpó mientras recogía finalmente sus libros y se dirigía por última vez a los representantes—. En la próxima reunión arreglamos los detalles. Mata ashita —y dicho esto desapareció por la puerta junto con la pelirroja.



Glosario
Sumimasen - disculpa
Mata ashita - chau, hasta mañana
Extra

Kisune -Yukie Nakama

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